El presidente de Taiwán, Lai Ching Te, ha sorprendido con su llegada a Esuatini, en África, tras un intento fallido de visita oficial debido a la negativa de varios países africanos a permitir el uso de su espacio aéreo, presionados por China. Esta visita constituye un esfuerzo significativo por parte de Taiwán para fortalecer sus lazos con uno de sus pocos aliados en el continente africano.
Lai Ching Te anunció en redes sociales que la visita, originalmente programada para el 22 de abril, fue retrasada por circunstancias imprevistas. «Tras varios días de cuidadosas gestiones de nuestros equipos diplomáticos y de seguridad nacional hemos llegado hoy finalmente», manifestó el presidente.
El fortalecimiento de la relación bilateral
En su llegada, el presidente Lai expresó su intención de robustecer las relaciones entre Taiwán y Esuatini, destacando la importancia de colaborar en economía, agricultura y educación. Este esfuerzo se da en el contexto del 40º aniversario del reinado de Mswati III, coincidiendo también con su 58 cumpleaños. «Quiero expresar mi sincera gratitud a su majestad el rey Mswati III y al Gobierno de Esuatini en nombre del pueblo de Taiwán», agregó Lai.
Reacciones ante la censura
Durante su visita, Lai también abordó la tensión con el gobierno chino, afirmando: «Ante la injusta censura que vivimos responderemos con justicia y razón. Somos un pueblo que celebra la libertad y la paz y no buscamos la confrontación, pero jamás renunciaremos a nuestro camino hacia el mundo».
Implicaciones políticas de la visita
Cabe señalar que el 21 de abril, la Presidencia taiwanesa había anunciado la suspensión del viaje de Lai debido a que Seychelles, Mauricio y Madagascar habían reculado en la concesión de permisos de vuelo, alegando «coacción económica» de Pekín. Esta situación ha llevado al Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán a criticar el «estilo contrabandista» de la visita de Lai, instando a Esuatini y a otros países a no buscar beneficios por el apoyo a lo que describieron como un «pequeño número de separatistas de Taiwán».
Desde 1949, la antigua República de China ha permanecido confinada a la isla de Taiwán, tras la guerra civil resultante de la Revolución China. El partido nacionalista Kuomintang gobernó Taiwán como partido único hasta la instauración de la democracia. Actualmente, aunque el Kuomintang está en oposición, el tema de las relaciones con Pekín sigue siendo un punto de debate relevante en la política taiwanesa.
