
MADRID, 9 abr. – El precio del petróleo Brent, de referencia en Europa, se situaba a las 20:00 horas por debajo de los 95 dólares, con un incremento de apenas el 0,1%, después de que escalara hasta rozar la barrera de los 100 dólares en una jornada en la que los mercados energéticos han experimentado aumentos de precios ante la fragilidad de la tregua anunciada en Oriente Próximo.
Por su parte, el barril de crudo West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, se encarecía casi un 2%, hasta los 96,5 dólares por barril.
La tregua para acabar temporalmente con los ataques en Oriente Próximo y reabrir el estrecho de Ormuz, alcanzada en la madrugada del miércoles, provocó un desplome de los precios del crudo, hasta un 16% para el Brent y un 18% para el WTI; sin embargo, los precios han vuelto a escalar durante la jornada ante las tensiones mostradas este jueves.
Los ataques de Israel en Líbano, que el miércoles acabaron con la vida de más de 300 personas, se presentan como el obstáculo a salvar para hacer efectivo el alto el fuego, dado que Irán ha instado a que la tregua debe extenderse también a este país.
A pesar de que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se negó en un principio a terminar con la ofensiva en Líbano, a media tarde ordenó mantener negociaciones directas con el país libanés para establecer «relaciones pacíficas» y trabajar en conjunto en «desmantelar» al partido milicia chií Hezbolá.
El acuerdo incluye la reapertura al tráfico marítimo del estrecho de Ormuz, algo que, sin embargo, no ha ocurrido de facto. Según ha sostenido el ministro de Energía y Tecnología de Emiratos Árabes Unidos (EAU) y consejero delegado de la petrolera Abu Dhabi National Oil Company (Adnoc), Sultan Al Jaber, el paso de buques «está restringido, condicionado y controlado».
«Irán ha dejado claro, tanto con sus declaraciones como con sus acciones, que el paso está sujeto a permisos, condiciones y presión política. Eso no es libertad de navegación. Eso es coerción», ha señalado Al Jaber en un artículo publicado en sus redes sociales.
El estrecho de Ormuz es un enclave estratégico por el que circula alrededor de una quinta parte del comercio marítimo mundial del petróleo, así como un volumen importante de gas natural licuado y fertilizantes.
La casi paralización del tráfico marítimo en Ormuz ha obligado a los productores del Golfo a reducir la producción, contribuyendo, al mismo tiempo, a la escalada del precio del crudo y del gas natural.
Entretanto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reiterado que las consecuencias de la guerra en Oriente Próximo ponen en grave riesgo a la economía internacional, que se enfrenta a un ‘shock’ de oferta «grande, mundial y asimétrico».
A pocos días del comienzo de las reuniones de primavera del organismo internacional y el Banco Mundial, el FMI ha anticipado que el organismo internacional rebajará sus previsiones de crecimiento mundial para el año 2026 debido a la guerra. «Prepárense para lo peor», advertía la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva.
El Fondo ha cifrado una reducción del flujo diario de petróleo del 13% y de gas natural licuado (GNL) de hasta el 20%. Las petroleras Chevron y ExxonMobil ya han anunciado que su producción se verá reducida al menos un 6% en el primer trimestre del año, achacando directamente este descenso a la guerra.
Con el precio del petróleo sometido a las presiones geopolíticas, el barril de Brent se mantiene muy por encima de los 72 dólares en los que se situaba antes del comienzo de la ofensiva estadounidense-israelí, que ha acabado con varios altos cargos del país persa, entre ellos el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, aunque se encuentra por debajo de la cifra récord marcada hace varias semanas, que fue de 119 dólares por barril.
