
Un reciente estudio ha encontrado que las personas que hacen ejercicio regularmente en las primeras horas de la mañana presentan una probabilidad significativamente menor de desarrollar enfermedades de las arterias coronarias, presión arterial alta, diabetes tipo 2 u obesidad, cuando se comparan con aquellos que realizan actividad física más tarde en el día.
La investigación, que se basa en historiales médicos y datos de frecuencia cardíaca obtenidos a través de dispositivos Fitbit de más de 14.000 individuos, subraya la importancia del horario en la práctica del ejercicio. Aunque no se puede determinar si esta relación es causal o mediada por otros factores, los investigadores sugieren que estos hallazgos podrían ofrecer pautas valiosas para orientar a los pacientes sobre su actividad física.
«Cualquier ejercicio es mejor que ninguno, pero intentamos identificar una dimensión adicional relacionada con el momento en que se realiza», explica Prem Patel, estudiante de medicina de la Facultad de Medicina Chan de la Universidad de Massachusetts y autor principal del estudio. «Si se puede hacer ejercicio por la mañana, parece estar relacionado con mejores índices de enfermedades cardiometabólicas.»
Los indicadores de estas enfermedades, como la hipertensión, la diabetes y la obesidad, son factores de riesgo importantes para el desarrollo de enfermedades cardíacas, que son la principal causa de muerte a nivel mundial. La actividad física regular ya es conocida por reducir el riesgo de sufrir estos problemas, así como de eventos cardíacos graves.
El estudio analizó datos de 14.489 personas que participaron en el amplio estudio nacional denominado «All of Us». Se observaron los datos de frecuencia cardíaca por minuto durante un año y se registraron períodos en los que los participantes mostraron una frecuencia cardíaca elevada durante 15 minutos consecutivos o más. Esta metodología innovadora se centra en la respuesta del cuerpo al ejercicio, en lugar de simplemente registrar actos físicos específicos como caminar al trabajo o hacer ejercicio en el gimnasio.
Los investigadores agruparon los registros del ejercicio de cada participante en intervalos de 15 minutos a lo largo del día y los clasificaron según el momento del día en que se realizaba la actividad. A partir de los historiales médicos, se analizó la relación entre el momento del ejercicio y enfermedades como la hipertensión, diabetes, obesidad e hiperlipidemia (colesterol LDL-C elevado). También se evaluaron las tasas de eventos cardiovasculares, como la enfermedad coronaria y la fibrilación auricular, considerando diversos factores de riesgo relevantes, incluyendo edad, sexo, nivel de ingresos y hábitos de sueño.
Beneficios del Ejercicio Temprano
Los resultados mostraron que aquellos que se ejercitaban por la mañana tenían un 31 % menos de probabilidades de sufrir enfermedad coronaria, un 18 % menos de probabilidades de tener hipertensión, un 21 % menos de probabilidades de tener hiperlipidemia, un 30 % menos de probabilidades de padecer diabetes tipo 2 y un 35 % menos de probabilidades de ser obesos. Estas asociaciones fueron independientes de la cantidad total de actividad física realizada diariamente. Asimismo, el ejercicio realizado entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana se asoció con la menor probabilidad de padecer enfermedad coronaria.
Presentado en la Sesión Científica Anual del Colegio Americano de Cardiología (ACC.26), el estudio ofrece una perspectiva más completa sobre el ejercicio, sugiriendo que el momento en que se realiza podría ser un aspecto crítico de la salud cardiometabólica que ha sido subestimado. Históricamente, la mayoría de los estudios se han centrado en los niveles totales de actividad física, o han registrado el momento del ejercicio por períodos cortos; este es el primer estudio a gran escala que evalúa la cantidad y el momento del ejercicio basado en datos a largo plazo obtenidos de dispositivos portátiles.
Patel destaca que históricamente los investigadores se han centrado principalmente en la cantidad de actividad física, medida en minutos o intensidad. «Ahora, con uno de cada tres estadounidenses usando dispositivos portátiles, tenemos la capacidad de analizar el ejercicio minuto a minuto, lo que abre un sinfín de posibilidades para nuevos análisis», concluye.
Cabe mencionar que los hallazgos reflejan únicamente una asociación, y no necesariamente indican que los hábitos de ejercicio matutinos mejoren los indicadores de salud. Según Patel, factores biológicos como las hormonas, el sueño o la genética podrían influir en estas asociaciones. Además, factores conductuales y psicológicos también podrían estar en juego; realizar ejercicio temprano podría aumentar los niveles de energía y promover una dieta más saludable a lo largo del día, o podría ser una práctica más común entre aquellas personas que priorizan hábitos saludables en general. Por lo tanto, los autores del estudio concluyen que futuras investigaciones serán vitales para determinar el papel de estos factores y refinar las recomendaciones sobre ejercicio.
