Las praderas marinas están floreciendo y generando semillas viables cada año. Los ensayos piloto con trasplantes de semillas y plantas adultas han demostrado que la especie puede recuperar territorio, aunque su expansión sigue limitada por la elevada biomasa del alga invasora Caulerpa prolifera, alimentada por los nutrientes acumulados en la laguna.
Reducir estas cargas, según ha señalado el investigador Lázaro Marín, será esencial para devolver funcionalidad al ecosistema.
El equipo ha analizado la abundancia y viabilidad de las semillas para identificar áreas donadoras y orientar futuras intervenciones, además de desarrollar técnicas para romper la latencia y conservarlas durante largos periodos.
La lucha contra el alga invasora sigue siendo el mayor desafío
Estos avances permitirán planificar restauraciones a gran escala y llevarlas a cabo en distintos momentos del año. Las experiencias piloto también han ayudado a identificar los ambientes más favorables, los mejores orígenes del material vegetal y las fases de desarrollo con mayor potencial de éxito.
Entre las innovaciones, destaca la creación de unidades de siembra biodegradables fabricadas con papel de pulpa natural, que han permitido realizar siembras directas desde embarcación sin necesidad de buceo.
Este método, actualmente en fase de ensayo en mesocosmos como el Mar Menor, podría facilitar intervenciones rápidas, extensivas y de bajo coste, especialmente útiles en lagunas o bahías semicerradas.
Nuevas técnicas de restauración basadas en semillas y materiales biodegradables
Las semillas se mezclan con sedimentos y bioestimulantes destinados a favorecer la germinación y fortalecer el establecimiento inicial, fase crítica en los procesos de restauración.
En paralelo, se han ejecutado trasplantes piloto de plantas adultas en zonas profundas, en colaboración con el proyecto BELICH. Se han instalado nuevas estaciones de monitorización cuyo seguimiento tras el invierno permitirá evaluar la adaptación del material vegetal a las condiciones actuales del fondo marino del Mar Menor.
Asimismo, el equipo científico ha evaluado el impacto del glifosato, detectado en 2023, sobre plántulas, semillas germinadas y plantas juveniles, con el fin de determinar si este contaminante está interfiriendo en la recuperación de las praderas.
Trasplantes piloto y monitorización del fondo marino en zonas profundas del Mar Menor
Según Marín, los resultados han demostrado que la restauración basada en semillas constituye una vía viable, sostenible y poco invasiva.
Ha señalado además que los procesos naturales de regeneración siguen activos, incluso en ecosistemas muy alterados, y que acompañarlos con conocimiento científico será clave para que el Mar Menor recupere su equilibrio.
Se han creado unidades de siembra de papel de pulpa natural y biodegradables que permiten realizar siembras directas desde embarcaciones, lo que sería interesante a la hora de facilitar intervenciones de recuperación rápidas y de bajo coste.
Por otra parte, se ha evaluado cuál es el impacto que el glifosato tiene en el Mar Menor sobre plántulas, plantas juveniles y semillas germinadas, con el fin de determinar si este contaminante interfiere de alguna manera en la recuperación de las praderas.
