La conservadora de mamíferos en el Zoo Aquarium de Madrid, María Declaux, subraya el carácter de «animal semiacuático» del hipopótamo, ya que «necesita zonas pantanosas y humedales para sobrevivir» hasta el punto de que «llega a pasar alrededor de 16 horas al día en el agua», el mismo elemento en el que pueden permanecer hasta cinco minutos sumergidos sin respirar y donde las hembras dan a luz a sus crías.
No obstante, se trata de un animal terrestre y herbívoro, por lo que abandona el agua, generalmente al caer el sol, para alimentarse con una dieta basada en hierbas y pastos.
Humedales desaparecen tres veces más rápido que bosques
Declaux recuerda que los humedales se encuentran entre los ecosistemas más deteriorados, aunque «alojan hasta el 40 % de especies de plantas y animales del mundo» y, entre otras cosas, «ayudan a combatir el cambio climático».
Según datos de la ONU, en los últimos 50 años el planeta ha perdido un 35 % de estos espacios naturales, con un ritmo de desaparición tres veces mayor que el de los bosques. Esto supone un riesgo para la supervivencia de diversas especies, entre ellas el hipopótamo.
Colmillos más cotizados que el marfil tradicional
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica al hipopótamo en su Lista Roja como en peligro de extinción, no solo por la degradación de sus ecosistemas, sino porque durante años ha sido presa codiciada por su carne, su piel y sus colmillos, más valorados que los de los elefantes en los mercados internacionales, pues no amarillean con el tiempo.
Se estima que existen menos de 150.000 ejemplares en libertad en toda el África subsahariana, siendo Zambia y Tanzania los países que cuentan con una mayor concentración de poblaciones de una especie cuya presencia es importante para el equilibrio de los hábitats fluviales locales.
Existen dos especies de hipopótamos: el Hippopotamus amphibius, o común, que es el más grande y conocido, con un peso medio que supera las tres toneladas; y el Choeropsis liberiensis, o pigmeo, que llega a pesar diez veces menos, tiene hábitos más terrestres y se encuentra en una situación especialmente crítica, con su principal población concentrada en Liberia.
La tonalidad rojiza de los hipopótamos, presente en ambas especies, se debe a que tienen unas glándulas en la piel que secretan «una sustancia oleosa que les protege del sol y también actúa como antiséptico para las heridas», ha apuntado Declaux.
Una especie agresiva clave para el equilibrio fluvial
A pesar de su apariencia pacífica, el hipopótamo es una especie agresiva y peligrosa para el ser humano. Es común tener conflictos cuando devora cultivos o invade zonas habitadas. Según distintas fuentes, matan a medio millar de personas anualmente, y están considerados entre los animales más feroces del continente africano.
El Zoo Aquarium de Madrid es uno de los cuatro lugares en España donde se pueden observar ejemplares vivos de este animal. Los otros son el Parque de la Naturaleza de Cabárceno (Cantabria), el Bioparc de Valencia y el Bioparc de Fuengirola (Málaga). Se invita a seguir explorando el tema en la categoría de NATURALEZA.
