MADRID, 12 Nov. (EUROPA PRESS) – La Secretaría de Estado de Memoria Democrática, el Instituto Cervantes y RTVE han presentado este miércoles el proyecto ‘El país de las 6.000 fosas’, un mapa interactivo que reúne la localización de miles de enterramientos de asesinados durante la guerra civil española y la dictadura.
Fernando Martínez López, secretario de Estado de Memoria Democrática, señaló en el acto que tuvo lugar en la sede del Cervantes en Madrid que este proyecto «no reabre heridas sino que las cierra». «Hoy debe ser un día alegre para toda la sociedad porque esto permite conocer la verdad y avanzar en paz y convivencia», destacó.
‘El país de las 6.000 fosas’, que se puede consultar en una página web navegable de RTVE, refleja el mapa de España a través de unos puntos que marcan las fosas existentes y los registros de fosas que han existido. La web permite buscar por municipio, provincia, nombre de fosa o nombre de la víctima, siempre y cuando esté en el Censo de Víctimas de la Secretaría de Estado, según explicó Paula Guisado, jefa de la unidad de datos de RTVE.
«El mapa que mostramos es una inmensa masa de puntos. Es difícil encontrar una zona despejada de fosas comunes en España, donde no es posible estar a más de 50 kilómetros de una fosa común. No importa en qué municipio estemos porque hay una fosa a menos de 50 kilómetros. El mapa es una foto histórica de larga exposición», añadió Guisado.
Para los datos de las víctimas asociadas a cada fosa se ha utilizado el censo de víctimas de la Secretaría de Estado, que incluye información de cerca de 67.500 personas, de las que más de 40.000 están vinculadas a alguna fosa. Además, los datos de ambas bases se actualizarán de forma periódica.
Durante la búsqueda en la web, los usuarios pueden encontrar historias destacadas de víctimas de la dictadura. Muchas de estas historias se centran en mujeres que también sufrieron «represión», pese a que los asesinatos representan una proporción menor que la de los hombres. «Ellas sufrieron una represión que incluía agresiones sexuales, humillaciones públicas y que a menudo solo venían motivadas por ser esposas, madres, hijas o hermanas de la víctima masculina», subrayó Guisado.
Entre estas historias se destacan nombres como los de Federico García Lorca, Pedro Muñoz-Seca, Blas Infante o Aurora Picornell. «El hacer desaparecer los cuerpos de las víctimas e intentar ocultárselos a sus familias es una de las formas de castigo más crueles de la represión», afirmó Guisado.
Tratamiento «asimétrico» entre vencedores y vencidos
Por su parte, Martínez López aseguró que ha habido un tratamiento «asimétrico» entre las fosas de los «vencedores y vencidos» porque las de los primeros «fueron exhumadas en la posguerra», mientras que las de los segundos «no se han abierto». «Había la estricta prohibición de que nadie podía tocar las fosas comunes donde estaban los restos de los republicanos», manifestó.
El secretario de Estado también lamentó que a las familias no se les dejara pasar «el duelo» de enterrar a las víctimas y destacó que desde el inicio del siglo XXI se ha podido exhumar a más de 18.000 cadáveres. «Toda la sociedad tiene derecho a saber qué pasó para que no se vuelvan a repetir esos hechos tan dramáticos. La memoria es fundamental para combatir la ola reaccionaria que hay en España, en Europa y en todo el mundo», comentó.
En el acto, también participó el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, quien aseguró que ‘El país de las 6.000 fosas’ es una «lección de cooperación institucional y de compromiso con la verdad». Expresó que en una fosa «cabe la historia de un país, la convivencia o los sueños rotos».
«Este proyecto pone la memoria al alcance de todos y todas, que hace visible lo que durante demasiado tiempo permaneció oculto y que entiende la información como una forma de justicia y de reparación. La memoria democrática no solo es una manera del pasado, es una forma de cuidar el presente, de cuidarnos y de fortalecer la confianza en lo público», enfatizó.
Finalmente, la directora de contenidos digitales e informativos de RTVE, Pilar Bernal, dijo que el proyecto es un mapa audiovisual que «aterra» por su precisión quirúrgica para detectar «cada asesinato». «Es un acto de memoria que quita la tierra de encima a miles de historias silenciadas. Detrás de cada coordenada hay una vida y una familia que merece respeto», concluyó.
