MADRID, 23 Dic. (EUROPA PRESS) – El Consejo de Ministros, a propuesta del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha aprobado este martes la declaración como Bienes de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento del Teatro de la Comedia y del edificio del Auditorio Nacional de Música, ambos situados en Madrid.
Esto supone, según el Ministerio de Cultura, la aplicación de esta categoría de protección, la máxima que establece la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español. La tramitación de los expedientes para obtener esta declaración se inició el pasado mes de julio para el Auditorio Nacional y en septiembre para el Teatro de la Comedia.
Teatro de la Comedia
El Teatro de la Comedia de Madrid es obra del arquitecto Agustín Ortiz de Villajos. Actualmente, alberga la sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, dependiente del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), organismo autónomo estatal bajo el Ministerio de Cultura.
El edificio responde al estilo de los teatros decimonónicos, con un diseño sobrio y una fachada de inspiración clásica. Su dependencia más significativa es la sala principal del teatro, con forma de herradura, escenario de madera y un techo adornado con pinturas de José Vallejo y Galeazo que representan un cielo transparente, junto a trampantojos de arquitecturas árabes en sus pechinas.
Ortiz de Villajos decidió emplear el hierro en su estructura y decoración, convirtiéndolo así en un ejemplo emblemático de la arquitectura de hierro madrileña.
El Teatro de la Comedia se inauguró el 18 de septiembre de 1875, hace 150 años, en la calle Príncipe de Madrid, en el Barrio de las Letras. Sus orígenes se encuentran en el coliseo que quiso construir el empresario de salas y fiestas Silverio López Larrainza en un patio de vecinos de su propiedad, situado entre la calle del Príncipe 14 y la calle Núñez de Arce.
Las obras se iniciaron en 1873, y Tirso García Escudero de la Torre fue su propietario único desde la temporada 1896-97 hasta su fallecimiento en 1950. En sus tablas se celebraron los estrenos de los clásicos del Siglo de Oro y de autores como Jacinto Benavente, Benito Pérez Galdós, los hermanos Álvarez Quintero y Leandro Fernández de Moratín.
En 1915, un incendio destruyó el interior del teatro y la sala fue reconstruida en pocos meses por los arquitectos Luis Bellido y José López Sallaberry. Desde entonces, el teatro continuó su actividad, que se vio interrumpida durante la Guerra Civil. En la década de los 70, se representaron en él actuaciones independientes con temáticas sociales y políticas, como ‘Castañuela 70’, ‘Yerma’ o ‘Sócrates’. En su escenario se mostró el primer desnudo del teatro español durante el franquismo, con la obra ‘Equus’.
En 1998, el Ministerio de Cultura adquirió el teatro y cinco de los pisos del edificio para consolidar el Teatro de la Comedia como sede estable de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. En 2002, el teatro fue cerrado al público para llevar a cabo una amplia reforma y reabrió sus puertas en 2015.
Auditorio Nacional de Música
El Auditorio Nacional de Música se inauguró en el año 1988 y, desde su apertura, se ha convertido en uno de los principales centros de creación y representación musical del país.
Su construcción estuvo a cargo del reconocido arquitecto José María García de Paredes, quien ya contaba con una vasta experiencia en el diseño de infraestructuras musicales. Para la elaboración del proyecto, contó con el asesoramiento de los ingenieros alemanes Lothar Cremer y Thomas Fütherer, del Instituto de Acústica de Berlín.
El diseño del edificio es una continuación de la identidad arquitectónica de García de Paredes, caracterizada por su sencillez y la serena implantación urbana de sus edificios. El exterior discurre paralelo a la calle Príncipe de Vergara, con fachadas de ritmos uniformes, que se corresponden con las galerías perimetrales que recorren el edificio, tratadas como una superficie plana y continua.
En el interior, el edificio se organiza en tres cuerpos independientes, separados por juntas estructurales de dilatación. En el extremo norte se sitúa la Sala Sinfónica, en el sur la Sala de Cámara y en el centro el cuerpo de servicios generales. Para aislar las salas del ruido, además de su disposición dentro del edificio, se emplea un sistema de dobles puertas con profundas exclusas, que deben ser atravesadas antes de ingresar en ellas.
El arquitecto calculó al milímetro la acústica de las salas, siguiendo los fundamentos teóricos de la arquitectura musical, teniendo en cuenta el volumen de aire dentro de las salas en relación con el número de espectadores y la anchura máxima de las mismas. Su diseño prioriza la calidad sonora, lo que influye en la selección y la ubicación de cada asiento, y se complementa con la cubierta de madera de nogal que recorre ambas salas.
En la actualidad, el Auditorio Nacional conserva su relevancia en el panorama musical, albergando regularmente representaciones de figuras de talla internacional y del repertorio clásico. Además, es la sede de la Orquesta y Coro Nacionales de España, de la Joven Orquesta Nacional de España y del Centro Nacional de Difusión Musical.
