
Madrid, 14 Ago. (EUROPA PRESS) – El Comité Técnico de Árbitros (CTA) ha presentado este jueves el proyecto VARpro con el que busca pulir su profesionalidad y dar una imagen específica del videoarbitraje durante el curso 2025-26. Este proyecto contará con un cuerpo unificado de 15 personas que actuarán indistintamente en Primera y Segunda División, y que recibirán formaciones específicas.
El nuevo CTA de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), presidido por Fran Soto, comentó en un encuentro con la prensa las directrices arbitrales de cara a la próxima temporada, que arranca este viernes. Una de las novedades es la aparición del VARpro, que distinguirá entre los colegiados de campo y los de la sala VOR.
El proyecto implicará un grupo único de árbitros VAR compuesto por 15 personas para Primera y Segunda indistintamente. No habrá en el VAR ningún trencilla no específico de VAR a lo largo de la campaña, así que los árbitros de campo ‘a priori’ no pasarán por las salas VOR.
Esta medida se ha tomado con el objetivo de proporcionar mayor versatilidad a la hora de designar a los diferentes perfiles que se adecuen a las necesidades del partido y facilitar la homogeneización de criterios, al ser un grupo reducido.
Se evaluará el rendimiento de los árbitros mediante un seguimiento estricto. Para ello, se ha creado un cuerpo de analistas de VAR que evaluarán sus actuaciones. Además, los árbitros que forman parte del proyecto tendrán pruebas y evaluaciones continuas. Las designaciones para los diferentes partidos de Primera y Segunda se realizarán en función de los resultados que se evalúen jornada tras jornada.
En cuanto a las directrices de actuación, el VAR intervendrá únicamente en casos de errores claros y manifiestos, buscando «la mínima intervención para el máximo beneficio». El objetivo es que el VAR apoye al árbitro de campo y no lo sustituya, considerando que no todas las jugadas deben pasar por el filtro televisivo; se busca volver a los orígenes de la herramienta, sin olvidar que su propósito es proteger a los futbolistas.
Los árbitros españoles harán hincapié en el cumplimiento de la ley de los 8 segundos en el saque del portero, sancionado con saque de esquina en caso de incumplimiento. Si este error se repite hasta tres veces en el mismo partido, el colegiado amonestará al guardameta infractor.
Además, se enfatiza que los capitanes son los únicos jugadores a los que se darán explicaciones y serán muy estrictos con esto. Aquellos que se dirijan al árbitro para protestar sin ser capitanes serán amonestados con tarjeta amarilla. Si el capitán se comporta de manera antideportiva en las protestas, también será amonestado.
Por otro lado, los contactos de baja intensidad no serán señalados como penaltis, ya que para penas máximas se requieren jugadas significativas. En el caso de los agarrones, si ocurren sin intención de jugar el balón, deben ser sancionados como penaltis, pidiéndose a los árbitros que sean «valientes» al hacerlo.
En el apartado de las manos, se señalarán cuando el jugador amplíe su espacio con la posición de sus brazos de forma antinatural. Si el brazo está abajo y no se mueve hacia el balón, no será penalti. En cuanto a pisotones dentro del área, se debe distinguir entre balón dividido o acción fortuita, reconociendo que al entrar en una disputa, un jugador corre el riesgo de cometer infracción.
Este nuevo CTA también buscará fomentar el acercamiento con todos los involucrados en el fútbol y contará con un responsable por categoría. En Primera será Javier Turienzo Álvarez y en Segunda, Fernando López Acera. Miguel Ángel Pérez Lasa será el encargado de la conexión entre todas las categorías, mientras que Eduardo Prieto Iglesias estará al frente del VAR.
Todo esto se enmarca dentro de los retos de humanizar el arbitraje, innovar en la forma de trabajo, abogar por la máxima transparencia, promover el diálogo con los distintos actores, el respeto a la figura arbitral y mantener una tolerancia cero con la violencia.
