El Sabinar de las Blancas, un bosque con ejemplares que solo crecen por encima de los mil metros sobre el nivel del mar y muchos de los cuales tienen más de 900 años, ha sido reconocido como Bosque del Año en los Premios Árbol y Bosque del Año 2026, en el concurso que cada año organiza Bosques sin Fronteras.
En un comunicado remitido por el Colegio Oficial de Biólogos de la Comunitat Valenciana se explica que el parque natural Sabinas Blancas presentó la candidatura para impulsar el atractivo de un territorio tradicionalmente abandonado, donde «nunca se invierte mucho».
Biodiversidad excepcional en la Puebla de San Miguel
El bosque alberga sabinas, pinos albares, pinos negrales, carrascas y robles, junto con fauna asociada como águilas reales, imperiales y otras más discretas, varios tipos de murciélagos, la mariposa Apolo, que está bajo mínimos y solo quedan algunas en Penyagolosa, y anfibios como el sapo corredor o el gallipato.
Ballester, que lleva más de treinta años dedicado al parque natural de la Puebla de San Miguel y al del Turia, sueña con abrir un restaurante para buitres leonados, que permitiría montar un observatorio para los interesados en ver alimentarse a estas rapaces.
Ha reivindicado que todo el territorio de la comarca del Rincón de Ademuz debería ser declarado en algún momento zona protegida, lo que fomentaría el turismo, proliferarían las casas rurales y se pondrían en valor las tradiciones y costumbres peculiares de la zona a través de granjas escuela.
El bosque alberga enebros, pinos silvestres, pinos laricios, encinas y robles, junto con fauna como águilas reales e imperiales, murciélagos, la mariposa Apolo en peligro de extinción y anfibios como sapos corredores y tritones costillados ibéricos.
Ampliar la protección a toda la comarca se considera una forma de impulsar el turismo sostenible, el alojamiento rural y la preservación de las tradiciones locales.
