El próximo 15 de mayo de 2023 se cumplirán 15 años desde que el movimiento indignado tomó calles y plazas como la Puerta del Sol, un 15M que supo dar voz a toda una generación golpeada por la crisis y que fue el germen de lo que se acabó conociendo como la ‘nueva política’, que con los años cristalizaría en formaciones como Podemos o en experiencias municipalistas como Ahora Madrid.
Un texto de cabecera, la ‘Biblia indignada’, un ensayo firmado por Stéphane Hessel, escritor, activista, miembro de la Resistencia francesa, superviviente de Buchenwald y diplomático que participó en la redacción de la Declaración Universal de Derechos Humanos, puso los cimientos que canalizaron la rabia de una sociedad víctima de la crisis mundial. ‘¡Indignaos!’ es un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica que Hessel escribió con 93 años. Se publicó en 2010, mientras se sucedía la Primavera Árabe, un año antes de que el 15M tomara calles y plazas.
Era la respuesta a lo que se venía formando desde 2008, la gran crisis, formalizada con la caída del gigante Lehman Brothers en una España marcada por la burbuja inmobiliaria. La primera protesta ciudadana vino del frío, de Islandia: entre 2008 y 2011 se sucedieron las movilizaciones contra el Gobierno por la gestión de la crisis económica, convocadas de forma asamblearia, algo que replicaría el 15M y otros movimientos ‘indignados’.
Las protestas ciudadanas en Islandia no solo lograron la caída del Gobierno conservador, sino que también consiguieron lo que parecía imposible: la condena a prisión de banqueros y que el ex primer ministro Geir Haarde fuera llevado a juicio acusado de negligencia grave.
La Primavera Árabe
El siguiente hito que alimentó la protesta de la indignación fue la Primavera Árabe, que comenzó en 2010 cuando un vendedor callejero, Mohamed Bouazizi, se quemó a lo bonzo ante una comisaría en Túnez como protesta contra la corrupción y el autoritarismo policial. Su inmolación fue la mecha que encendió en 2011 lo que pasó a conocerse como la Primavera Árabe, con epicentro en la Plaza Tahrir de El Cairo, que logró la dimisión del presidente Hosni Mubarak tras 30 años de férreo poder.
Grecia también fue clave para exportar un sentimiento generalizado en la sociedad ante los estrictos planes de austeridad impuestos tras el colapso del sistema financiero como consecuencia de la crisis económica de 2008.
Un San Isidro que dio lugar al nacimiento del 15M
La protesta ciudadana se viralizó y se expandió por todo el globo, incluyendo España y Madrid. El domingo 15 de mayo de 2011, la capital no solo celebraba el día de su patrón, San Isidro, sino que fue la fecha elegida por la plataforma ciudadana Democracia Real Ya (DRY), junto con colectivos como la PAH y Juventud sin Futuro, para convocar a «toda la ciudadanía descontenta con el sistema» a manifestarse desde Cibeles hasta Sol.
La protesta se dirigía contra la situación económica, social y política y fue convocada siete días antes de las elecciones municipales y autonómicas, que ganó nuevamente el PP con Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre. La plataforma DRY, constituida al calor de las redes sociales, agrupaba a más de un centenar de asociaciones ciudadanas y había programado manifestaciones en cerca de medio centenar de ciudades españolas. Llamaba a la ciudadanía a «tomar las calles» bajo el lema ‘No somos mercancía en manos de políticos y banqueros’, con una línea roja: no se aceptaba la adhesión directa de ningún partido político o sindicato, más allá de que quien quisiera participar lo hiciera a título individual.
Siguiendo el espíritu del ‘¡Indignaos!’ de Stéphane Hessel, las organizaciones convocantes se presentaban como un «movimiento pacífico», con la desobediencia civil como pilar. Cientos de personas secundaron la protesta en Madrid, en una jornada que culminó con 80 jóvenes acampados en la Puerta del Sol. Fueron desalojados, pero al día siguiente miles de personas volvieron a concentrarse en el mismo punto.
Acampada Sol
Las acampadas espontáneas comenzaron a formar parte de la Puerta del Sol, símbolo de la lucha contra la corrupción, la austeridad que ahogaba a las familias, los recortes y la precariedad. También expresaban el rechazo a la ‘vieja política’, representada por el bipartidismo PP-PSOE.
No solo se veían acampadas en Madrid, transformadas en asambleas populares abiertas, sino que comenzaron a extenderse por toda la geografía española, desde la Plaza Cataluña (Barcelona) hasta la del Ayuntamiento de Valencia, pasando por el paseo del Salón de Granada, la plaza de la Candelaria (Tenerife), la de la Constitución de Málaga, la Plaza del Pilar (Zaragoza), la del Obradoiro (Santiago de Compostela), la Porticada de Santander, la Plaza España de Palma de Mallorca, o en el Obelisco de los Cantones (A Coruña).
La Acampada Sol fue desmantelada el 12 de junio, tal como acordaron los acampados en asamblea general, teniendo claro que el desmantelamiento no significaría el fin de sus reivindicaciones. Fueron cuatro semanas de un movimiento asambleario histórico organizado en distintas comisiones y grupos de trabajo abiertos encargados de elaborar propuestas que dieron contenido a la protesta.
‘Dormíamos/despertamos’
Esas cuatro semanas han quedado marcadas en las páginas de la historia política y social reciente, con imágenes de un Kilómetro Cero donde no cabía un alfiler, entre ciudadanos indignados con un sistema del que se sentían estafados, tiendas de campaña y pancartas.
Nadie que pasara por Sol en ese entonces puede olvidar imágenes icónicas: la enorme lona publicitaria de una firma cosmética, protagonizada por la actriz Paz Vega, fue ocultada por una pancarta en la que aparecía Heinrich Himmler, jefe de las SS nazis, con orejas de Mickey Mouse y el texto ‘No nos representan’, uno de los lemas más coreados en las protestas.
Otros lemas del 15M fueron los clásicos ‘Dormíamos/despertamos’, ‘Lo llaman democracia y no lo es’, ‘Manos arriba, esto es un contrato’, ‘Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir’ o ‘Vamos despacio porque vamos lejos’.
Placa al 15M en la Puerta del Sol
Precisamente donde estuvo la mítica pancarta de Himmler con orejas de ratón y el lema ‘No nos representan’, a pocos metros de allí, en la misma Puerta del Sol, el Ayuntamiento de Madrid, gobernado por Manuela Carmena, instaló en 2018 una placa de memoria para no olvidar un hecho colectivo que marcó y cambió a todo un país.
El entonces concejal-presidente de Centro, Jorge García Castaño (Ahora Madrid), explicaba que con la placa se «reconocía al movimiento 15M y a todas las personas participantes en el mismo, aportando su trabajo e inteligencia colectiva en favor de la transformación de esta sociedad y de esta ciudad».
La placa, con el escudo del Ayuntamiento, se instaló en la fachada del número 10 de la Puerta del Sol con el texto ‘El pueblo de Madrid, en reconocimiento al movimiento 15M que tuvo su origen en esta Puerta del Sol. Dormíamos, despertamos’.
