El Sueño y el Envejecimiento: Un Estudio Revelador
MADRID, 20 de mayo – Dormir muy poco o demasiado no solo afecta al cansancio; también podría acelerar el envejecimiento del cerebro, el corazón, los pulmones y el sistema inmunitario. Esta es la conclusión de un amplio estudio realizado por la Universidad de Columbia, publicado en la revista Nature. Los investigadores, utilizando relojes biológicos basados en inteligencia artificial, analizaron datos de medio millón de personas del Biobanco del Reino Unido y encontraron que el menor envejecimiento se daba en aquellos que dormían entre 6,4 y 7,8 horas al día.
A pesar de que la mayoría de los relojes biológicos miden el envejecimiento en todo el cuerpo, los órganos envejecen a ritmos diferentes. Este fenómeno es especialmente conocido por las mujeres que enfrentan la presión del reloj biológico debido al envejecimiento acelerado de los ovarios.
El estudio indica que tanto dormir pocas horas como excesivas se asocia con un envejecimiento acelerado de varios órganos, lo que a su vez está vinculado con una amplia gama de enfermedades. Según Junhao Wen, líder del estudio y profesor adjunto de radiología en el Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia, «nuestro estudio va más allá y muestra que tanto la falta como el exceso de sueño se asocian con un envejecimiento más rápido en casi todos los órganos, lo que respalda la idea de que el sueño es crucial para mantener la salud dentro de una red cerebro-cuerpo coordinada».
¿Qué Son los Relojes Biológicos y Cómo Miden la Edad de los Órganos?
El equipo de Wen ha estado a la vanguardia en la construcción de relojes biológicos que permiten medir el envejecimiento de órganos específicos, ofreciendo información más exacta y personalizada para los pacientes. «Todos estamos entusiasmados con estos relojes biológicos y su capacidad para predecir el riesgo de enfermedades y mortalidad», comenta Wen. «La pregunta más interesante, sin embargo, es si podemos vincular estos relojes a un factor del estilo de vida que se pueda modificar a tiempo para ralentizar el envejecimiento».
El sueño se presenta como la prueba perfecta, dado que cada vez se le considera un factor importante para la salud. Para desarrollar sus relojes de envejecimiento, Wen utilizó datos de medio millón de participantes en el Biobanco del Reino Unido y aplicó aprendizaje automático para determinar patrones de envejecimiento de los órganos. Utilizó diversas fuentes de datos para elaborar relojes de envejecimiento basados en datos estructurales de imágenes médicas, proteínas específicas de cada órgano y moléculas presentes en la sangre de cada órgano.
Por ejemplo, en el hígado, se han desarrollado relojes de envejecimiento utilizando datos de proteínas, metabólicos y de imágenes. Esto permite observar si el sueño se asocia de manera distintiva con los relojes de envejecimiento derivados de múltiples capas ómicas y moleculares.
El estudio evaluó la relación entre la duración del sueño reportada por los participantes del Biobanco y su edad biológica a través de 23 relojes biológicos que miden el envejecimiento en 17 sistemas orgánicos. Se identificó un patrón coordinado en forma de U: tanto dormir poco (menos de 6 horas) como dormir mucho (más de 8 horas) se asoció con un envejecimiento más rápido. El menor envejecimiento se observó en quienes dormían entre 6,4 y 7,8 horas diarias, sugiriendo que tanto la falta como el exceso de sueño podrían ser indicadores de una peor salud general.
La relación entre el sueño y la enfermedad indica que existe una conexión entre el cerebro y el cuerpo que trasciende la simple influencia cerebral. La falta de sueño se asocia significativamente con episodios depresivos y trastornos de ansiedad, así como con la obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardíacas. Además, tanto la falta como el exceso de sueño se vinculan con enfermedades respiratorias como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y trastornos digestivos como la gastritis.
Wen concluye que «el patrón general de conexión entre el cerebro y el cuerpo es crucial porque indica que la duración del sueño es parte integral de nuestra fisiología, con implicaciones significativas en todo el organismo».
El Sueño y su Relación con la Depresión y Obesidad
El estudio también exploró si la duración del sueño causa depresión en la tercera edad o si la depresión influye en la duración del sueño. Los análisis sugieren que la duración corta del sueño podría agravar la depresión, mientras que una duración excesiva podría influir a través de los ritmos circadianos del cerebro y del tejido adiposo.
Wen destaca: «Esto tiene importantes implicaciones para la gestión del sueño y futuras terapias. Nuestro estudio sugiere que pueden existir diferentes vías biológicas entre quienes duermen mucho y quienes duermen poco que conducen al mismo resultado: la depresión en la tercera edad. No deberíamos tratar estos casos de la misma manera».
