La Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE) ha apelado directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que se resuelva la «grave anomalía» de mantener vigente un Reglamento de la Carrera Diplomática de origen franquista. Este reglamento, establecido en 1955, continúa sin ser sustituido por una normativa contemporánea debido a que el proyecto de actualización se encuentra estancado en el Ministerio de Asuntos Exteriores desde hace varios años.
Según el presidente de la ADE, Alberto Virella, «la pervivencia de un reglamento de la carrera diplomática de 1955 en pleno y duro franquismo es una grave anomalía». La situación resulta incoherente, especialmente tras la reciente retirada de símbolos franquistas por orden del ministro José Manuel Albares, ya que el mantenimiento de este reglamento contradice principios de las leyes de Memoria Histórica y Memoria Democrática.
Virella destacó la importancia de la labor del personal consular, que diariamente aplica estas leyes tramitando solicitudes de nacionalidad de los nietos de españoles que debieron abandonar el país. Sin embargo, lamentó que el Ministerio no ha reemplazado dicha normativa obsoleta por una acorde a los tiempos actuales. Esto genera incomodidad y disfuncionalidad para los diplomáticos, que ven la necesidad de eliminar este «reducto franquista». Esta solicitud se intensifica ante la falta de respuestas por parte de Albares, quien no ha atendido correctamente las cartas de quejas y propuestas que le han enviado.
El nuevo texto está guardado en un cajón
Se está trabajando en un nuevo proyecto de reglamento desde la gestión de los ministros Josep Borrell y Arancha González Laya, y aunque se avanzó en su elaboración, no hay indicios de que se presente para ser aprobado por el Consejo de Ministros. Virella señaló que la ausencia de un nuevo reglamento dificulta la transparencia en el proceso de selección de embajadores y otros cargos diplomáticos, lo que podría corregirse con la actualización del sistema vigente.
El reglamento anulado en 2017 establecía requisitos claros, como la necesidad de experiencia previa para ser embajador en países clave. La ADE enfatiza que también es vital considerar la trayectoria de los diplomáticos según áreas temáticas o geográficas para mejorar su desempeño en el servicio exterior.
Compitiendo en desventaja
Según Virella, el Ministerio de Asuntos Exteriores debe funcionar como «una maquinaria bien engrasada» que defienda los intereses y valores de España. Sin embargo, los diplomáticos sienten que compiten en desventaja debido a la falta de instrucciones claras y la centralización de información en el círculo cercano de Albares. Muchas veces, los diplomáticos se presentan a reuniones internacionales sin una comprensión clara de la postura del Gobierno.
Asimismo, la ADE ha alertado sobre la escasez de personal en los servicios consulares, lo que es crítico, especialmente con una creciente comunidad española en el exterior que supera los 3 millones. La falta de recursos humanos y una infraestructura deteriorada ponen en riesgo la seguridad y funcionalidad de las embajadas y consulados. Virella subrayó que esto es consecuencia de una histórica desatención presupuestaria, que no puede seguir así, ya que no permite el mantenimiento adecuado de los edificios, muchos de ellos históricos.
Propuestas constructivas
La Asociación de Diplomáticos no solo busca la intervención de Sánchez para avanzar en la aprobación del nuevo reglamento, sino que también desea continuar trabajando constructivamente con el Ministerio. Recientemente, enviaron una carta a Albares proponiendo diez medidas para modernizar los recursos humanos y el funcionamiento de las representaciones en el exterior. En esta comunicación, se expresa que para aplicar una política exterior activa y comprometida, es esencial contar con los recursos adecuados.
Desafortunadamente, la falta de atención y recursos ha llevado la situación a un punto crítico, en el que lo que podría ser una labor eficaz está viéndose obstaculizada por una gestión insuficiente. La ADE reitera su compromiso hacia un servicio exterior que funcione adecuadamente, defendiendo los intereses de España en un panorama internacional cada vez más desafiante.
