El tabaco no solo perjudica a los pulmones o al corazón. También puede comprometer seriamente la salud ocular. Cataratas, degeneración macular, ojo seco, o daño en la retina, y en el nervio óptico son algunas de las enfermedades relacionadas con el tabaquismo y que nunca hubiéramos podido imaginar que guardan relación con este hábito tan tóxico.
Con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, hemos querido entrevistar a una experta oftalmóloga, en concreto, a la neurooftalmóloga Anna Camós Carreras, del Instituto de Oftalmología del Hospital Clínic de Barcelona. Ella advierte que, aunque muchas personas asocian el tabaquismo con enfermedades pulmonares o cardiovasculares, existe una menor concienciación sobre el hecho de que también aumenta de forma significativa el riesgo de pérdida visual y de enfermedades oculares potencialmente irreversibles.
Resalta que el tabaco tiene un impacto «muy significativo» en la salud ocular, ya que afecta tanto a la superficie del ojo como a sus estructuras internas, incluyendo la retina y el nervio óptico. «Fumar introduce sustancias tóxicas y proinflamatorias que aceleran el envejecimiento ocular, alteran la microcirculación y favorecen el daño celular. Además, el humo del tabaco contiene miles de compuestos nocivos que incrementan el estrés oxidativo y que reducen la oxigenación de los tejidos», afirma.
Enfermedades Oculares Asociadas al Tabaquismo
Así, la doctora Camós destaca que la enfermedad más asociada al tabaquismo es la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), señalando que fumar multiplica el riesgo de desarrollar esta patología, que afecta a la mácula -la zona central de la retina responsable de la visión fina y de detalle-, y acelera su progresión.
Asimismo, comenta que existe una relación bien establecida entre el tabaquismo y la aparición de cataratas, especialmente de tipo nuclear, que en los fumadores tienden a manifestarse antes y a evolucionar con mayor rapidez.
Además, sostiene que el tabaquismo también se asocia con el síndrome de ojo seco, con un mayor riesgo de enfermedades vasculares retinianas, así como con neuropatía óptica. Esto contribuye a una peor evolución de diversas patologías inflamatorias oculares, además de estar vinculado con enfermedad tiroidea ocular y un aumento del riesgo de complicaciones en pacientes diabéticos.
Un Daño Invisible con el Paso de los Años
Un aspecto importante es que muchas enfermedades oculares relacionadas con el tabaco pueden avanzar de forma silenciosa durante años. «A veces, cuando aparecen síntomas visuales, el daño ya es difícil de revertir», manifiesta la doctora Camós.
También considera importante recordar que la prevención visual forma parte de la salud general y, así como recomendamos dejar de fumar para proteger el corazón o los pulmones, también debemos hacerlo para preservar la visión. «Además, en pacientes que ya tienen enfermedades oftalmológicas, dejar de fumar puede mejorar el pronóstico y la respuesta a algunos tratamientos. El mensaje es claro: dejar de fumar no solo mejora la salud general, sino que también protege la visión a corto y a largo plazo», mantiene.
La Exposición Pasiva al Humo del Tabaco
La neurooftalmóloga advierte igualmente que la exposición pasiva al humo del tabaco también puede afectar a la salud ocular, especialmente a nivel de la superficie ocular y la irritación crónica. «En niños y adultos expuestos de forma continua, el humo puede favorecer síntomas como escozor, lagrimeo, irritación y empeoramiento del ojo seco», agrega.
Además, aunque el impacto es menor que en fumadores activos, la exposición pasiva también implica contacto con sustancias oxidantes y tóxicas que pueden contribuir al daño vascular y celular a largo plazo. «Por ello, evitar espacios con humo también es una medida beneficiosa para la salud ocular», afirma Anna Camós Carreras.
El Estrés Oxidativo
El daño ocular producido por el tabaco es multifactorial, y uno de los mecanismos principales es el estrés oxidativo: «El humo del tabaco genera radicales libres que dañan las células de la retina y otras estructuras oculares, acelerando su envejecimiento y degeneración».
Por otro lado, la nicotina
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