MADRID, 19 Mar. (EUROPA PRESS) – En Estados Unidos, se estima que cada año se producen más de 154.000 nuevos casos de cáncer de intestino, convirtiéndolo en el tercer cáncer más común y la segunda causa principal de muertes relacionadas con el cáncer en el país. Esta enfermedad a menudo se diagnostica en etapas avanzadas, según destacan los investigadores.
Las aguas residuales de las alcantarillas pueden utilizarse para controlar una amplia gama de compuestos biológicos presentes en la orina y las heces. Sin embargo, se desconoce si este método podría funcionar para la vigilancia comunitaria del cáncer de intestino, explican los investigadores.
La Nueva Herramienta Que Podría Revolucionar la Detección de Cáncer
La detección de un marcador de cáncer de intestino (CDH1) en las aguas residuales podría ofrecer un nuevo sistema de alerta temprana a nivel comunitario para esta enfermedad. Esta sugerencia proviene de un estudio de prueba de concepto publicado por la Universidad de Louisville, Estados Unidos, en la revista ‘Journal of Epidemiology & Community Health’.
Según los investigadores, la vigilancia de las aguas residuales podría complementar los métodos de detección tradicionales y ayudar a identificar áreas para llevar a cabo pruebas de detección comunitarias prácticas y rentables, especialmente ante el aumento de las tasas de la enfermedad entre los jóvenes.
Para averiguarlo, se revisaron los datos de pacientes tratados por cáncer de intestino en un centro de atención terciaria en el condado de Jefferson, Kentucky, entre 2021 y 2023. El objetivo era identificar agrupaciones geográficas con altas tasas de incidencia de la enfermedad. Se definieron como conglomerados aquellas áreas con más de 4 casos de cáncer de intestino en un radio de media milla. A partir de los datos del registro estatal de cáncer, se calcularon las tasas de cáncer de intestino estandarizadas por sexo y edad para diagnósticos registrados entre 1995 y 2018.
Posteriormente, se seleccionaron tres áreas geográficas con alta incidencia de cáncer de intestino y un área sin casos registrados, para el análisis de las aguas residuales del vecindario. Finalmente, se recogieron muestras de aguas residuales (175 ml) tres veces en cada una de las cuatro cuencas de alcantarillado, a las 7, 10 y 13 horas del 26 de julio de 2023.
Qué Revelan los Biomarcadores Sobre la Salud de Tu Comunidad
Los investigadores analizaron las muestras en busca de biomarcadores de ARN humano: CDH1, asociado con el cáncer, y un marcador general de mantenimiento celular, GAPDH (gliceraldehído 3-fosfato deshidrogenasa), para su uso como control. Todos los grupos mostraron niveles detectables de estos compuestos.
Los niveles promedio de los marcadores CDH1/GAPDH para los grupos fueron 20 (grupo 1), 2,2 (grupo 2) y 4 (grupo 3), en comparación con 2,6 en el grupo de comparación.
El grupo 1 tenía más del doble de pacientes diagnosticados de cáncer en centros de atención terciaria por cada 100 habitantes, en comparación con los otros grupos. Esto podría explicar la considerable variación en las cifras. Algunos residentes del grupo de control también podrían haber recibido tratamiento contra el cáncer en otros centros.
Se trata de un estudio de prueba de concepto, por lo que se necesitarán más investigaciones. Los autores advierten sobre las limitaciones de los resultados, reconociendo que no está claro cómo se relaciona la proporción de CDH1:GAPDH en las aguas residuales con los nuevos casos de cáncer de intestino, ni si esto representa casos diagnosticados o no diagnosticados.
El reducido tamaño de la muestra y el alcance geográfico limitan la aplicabilidad general de los hallazgos. Asimismo, la sensibilidad y la especificidad de la epidemiología basada en aguas residuales para detectar biomarcadores de cáncer de intestino requieren validación en grupos más grandes.
La reciente tendencia al aumento de la incidencia de cáncer colorrectal en poblaciones jóvenes subraya la necesidad de mejorar los enfoques de salud pública. A pesar de que los métodos de detección existentes, como la colonoscopia y las pruebas de heces, son efectivos, su dependencia del cumplimiento individual presenta desafíos, especialmente en comunidades que enfrentan barreras estructurales y sociales relacionadas con los determinantes de la salud.
Los investigadores sugieren: «Detectar marcadores elevados (de cáncer colorrectal) en zonas comunitarias más amplias antes de que los centros de atención terciaria o los registros estatales de cáncer registren una alta incidencia, podría ayudar a identificar áreas para llevar a cabo pruebas de detección comunitarias prácticas y rentables. Este enfoque puede permitir un diagnóstico precoz, identificando regiones con menor probabilidad de detección de casos, lo que posibilitaría alertas oportunas para los médicos.»
