MADRID, 12 de octubre de 2025 (EUROPA PRESS) – El dolor moderado e intenso afecta a millones de personas en todo el mundo, y su manejo sigue siendo un desafío para médicos y pacientes. Este es el síntoma más informado en la población general y en entornos clínicos, y es una de las causas más comunes de discapacidad laboral temporal o permanente.
Para aliviar el dolor, se recurre a distintos fármacos, desde antiinflamatorios y analgésicos de venta libre hasta opioides recetados como el tramadol, la morfina o la oxicodona.
El tramadol, un potente analgésico opiáceo, no es tan eficaz
Según un análisis de datos agrupados de la investigación disponible, realizado por el Centro de Investigación de Intervenciones Clínicas Rigshospitalet de Copenhague (Dinamarca), el tramadol no es tan eficaz para aliviar el dolor crónico para el cual se prescribe ampliamente. Estos resultados se publican en el ‘BMJ Evidence Based Medicine’.
¿El tramadol tiene efectos secundarios graves?
Además, el estudio indica que el tramadol probablemente aumente el riesgo de efectos secundarios graves, incluidas enfermedades cardíacas. Los investigadores concluyen que los posibles daños del tramadol probablemente superan sus beneficios, recomendando que su uso debería minimizarse.
Es importante entender que el tramadol es un opioide de doble acción ampliamente recetado para el tratamiento del dolor agudo y crónico, de moderado a intenso. Se recomienda en varias guías médicas para el manejo del dolor, como señala el informe.
En los últimos años, su uso ha aumentado notablemente y ahora es uno de los opioides más recetados, especialmente en Estados Unidos. Esto podría atribuirse a su percepción de menor riesgo de efectos secundarios y la creencia generalizada de que es más seguro y menos adictivo que otros opioides de acción corta.
Aunque el tramadol ha sido incluido en revisiones sistemáticas anteriores, ninguna ha abarcado de manera exhaustiva su eficacia y seguridad en diversas condiciones de dolor crónico. Con el objetivo de llenar este vacío de conocimiento, los investigadores analizaron ensayos clínicos aleatorios publicados hasta febrero de 2025 que comparaban el tramadol con placebo en pacientes con dolor crónico, incluyendo el dolor por cáncer.
Datos de 19 estudios y más de 6.500 pacientes
Diecinueve ensayos clínicos con un total de 6.506 participantes con dolor crónico fueron elegibles para el análisis. De estos, cinco se centraron en el dolor neuropático, nueve en la osteoartritis, cuatro en la lumbalgia crónica y uno en la fibromialgia.
La edad promedio de los participantes fue de 58 años, aunque osciló entre 47 y 69 años. La principal formulación utilizada fueron comprimidos, y solo un ensayo incluyó crema tópica. La duración del tratamiento varió entre 2 y 16 semanas, con seguimientos de hasta 15 semanas. El análisis reveló que, aunque el tramadol aliviaba el dolor, el efecto observado fue pequeño y por debajo de lo que se consideraría clínicamente efectivo.
Ocho de los ensayos informaron sobre la proporción de efectos secundarios graves que surgieron después del tratamiento durante períodos de seguimiento de entre 7 y 16 semanas. El análisis estadístico mostró una duplicación del riesgo de daños asociados al tramadol en comparación con el placebo, impulsado principalmente por una mayor proporción de «eventos cardíacos», como dolor de pecho, enfermedad de la arteria coronaria e insuficiencia cardíaca congestiva.
El uso de tramadol también se asoció con un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer, aunque los investigadores advierten que este hallazgo es «cuestionable» debido a la corta duración del seguimiento. Adicionalmente, se observó un aumento en el riesgo de efectos secundarios más leves, como náuseas, mareos, estreñimiento y somnolencia.
A pesar de que los investigadores reconocen el alto riesgo de sesgo en los resultados, este factor podría incrementar la probabilidad de sobreestimar los beneficios y subestimar los efectos nocivos del tramadol.
Finalmente, los autores concluyen que aunque el tramadol podría ofrecer un ligero alivio del dolor crónico (con una certeza de evidencia baja), es probable que incremente el riesgo de eventos adversos graves (con certeza de evidencia moderada) y leves (con certeza de evidencia muy baja). Los daños potenciales asociados al uso de tramadol para el manejo del dolor probablemente superen sus beneficios limitados.
