El pelo también sufre la agresión de la radiación solar, lo que puede castigar y empeorar su calidad, así como la del cuero cabelludo. Para prevenir estos efectos, es fundamental el uso de protectores solares capilares adecuados y efectivos, según indica la especialista en cirugía plástica y medicina estética del Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario, Irene Pinilla García.
La especialista explica que el sol provoca que el pelo pierda agua, aminoácidos, lípidos y pigmentos, lo que genera un aspecto seco y quebradizo. Mientras que en personas con abundante cabello la raíz puede estar protegida, en aquellos con alopecia, el sol puede dañar la piel del cuero cabelludo y los folículos pilosos, causando inflamación a través de radicales libres.
En este sentido, Pinilla advierte que los reflejos dorados que aparecen después de las vacaciones estivales son quemaduras solares en el pelo, similares a las que sufre la piel, y que surgirán si no se utilizan los protectores capilares adecuados. Recomienda también el uso de filtros cosméticos (protectores capilares) y barreras físicas (como gorras o pañuelos).
Respecto al cuero cabelludo, la experta describe que es una piel con gran cantidad de glándulas sebáceas que forman un manto lipídico, la grasa que permite el crecimiento de la microbiota. Si se alteran estas capas, puede haber descamación excesiva e incluso infecciones.
Además, la contaminación ambiental y la polución son factores igualmente dañinos para el cabello, alterando su calidad. Otros elementos como el tabaco, el estrés o los cambios de temperatura afectan de manera definitiva la calidad y evolución del cabello.
La cosmética capilar tiene un papel fundamental en mejorar la porción externa visible del pelo, es decir, el tallo piloso. Por ello, es «importante» asesorarse sobre los productos para la higiene capilar.
Mitos relacionados con el cabello
La doctora Pinilla desmitifica algunas creencias comunes sobre el cuidado capilar. Señala que lavarse a menudo el cuero cabelludo «no estropea el pelo», ni hace que se caiga más. De hecho, enfatiza que es «fundamental» mantener el cabello limpio.
También menciona que no hay evidencia científica suficiente sobre la efectividad de los champús anticaída, aunque reconoce que pueden ayudar a frenar la caída si se utilizan como complemento a tratamientos farmacológicos orales o tópicos indicados por especialistas.
Por otro lado, subraya que la alimentación tiene un impacto significativo en el cabello, y que los suplementos orales (vitaminas, minerales y compuestos antiandrógenos) pueden favorecer su salud. «Una dieta alta en azúcares va a afectar negativamente al colágeno, tan importante para el cuerpo y, en particular, para la piel».
Pinilla agrega que hoy en día se recurre con frecuencia a alimentos procesados, y para contrarrestar los déficits armados por esto, es recomendable optar por suplementos o nutricosméticos, los cuales mejoran la raíz del folículo piloso en profundidad, traduciéndose externamente en una mejor calidad del tallo piloso.
Por último, la médica estética recuerda que, aunque se comercializan cosméticos y suplementos que prometen mantener la calidad del cabello, es esencial consultar a especialistas en tricología para obtener un diagnóstico adecuado sobre posibles problemas capilares y recibir el tratamiento más pertinente en cada caso.
