MADRID, 5 Mar. (EUROPA PRESS) – Más de mil millones de personas en todo el mundo padecen obesidad, lo que aumenta el riesgo de enfermedades como la diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer. Bajar de peso puede ayudar a mitigar estas complicaciones, pero perder peso únicamente con dieta y ejercicio puede resultar complicado.
En los últimos años, ha surgido una nueva generación de medicamentos para bajar de peso que actúan sobre una proteína conocida como receptor del péptido similar al glucagón 1 (GLP-1R). Estos medicamentos ayudan a controlar la glucemia y a reducir el apetito, y los ensayos clínicos han demostrado que pueden provocar pérdidas de peso de entre el 15% y el 20%.
El detalle que más preocupa a los expertos
Un año después de dejar de tomar medicamentos para bajar de peso como ‘Ozempic’ y ‘Wegovy’, las personas recuperan en promedio el 60% de su peso perdido. Sin embargo, su recuperación de peso se estanca y logran mantener solo el 25% del peso perdido por el tratamiento, según afirman investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).
No está claro si la recuperación de peso se compone tanto de grasa como de músculo, o principalmente de grasa. Estudios previos han sugerido que la masa corporal magra, incluyendo el músculo, puede representar hasta el 40% del peso total perdido durante el tratamiento.
Un equipo de estudiantes del Trinity College de la Universidad de Cambridge ha investigado el impacto de suspender la medicación, modelando la trayectoria de la recuperación de peso a lo largo de 12 meses y más. Sus hallazgos se publican en ‘eClinicalMedicine’.
Lo que deberías tener en cuenta antes de suspender el tratamiento
Estudios muestran que, aproximadamente la mitad de los pacientes que comienzan a tomar estos medicamentos interrumpen su uso durante el primer año, y tres cuartas partes lo dejan después de dos años. Es probable que esto se deba a sus posibles efectos secundarios y al acceso limitado a ellos según las pólizas de seguro y las directrices nacionales de prescripción.
El equipo primero realizó una revisión sistemática de la literatura científica y médica existente, identificando y resumiendo toda la evidencia relevante. A continuación, llevaron a cabo un metaanálisis, que combina los resultados de múltiples estudios para estimar un efecto global.
En total, el equipo examinó 48 estudios relevantes, que comprendían 36 ensayos controlados aleatorios (ECA) y 12 estudios no aleatorios. Dado que la mayoría de estos estudios solo dieron seguimiento a los pacientes durante unas pocas semanas tras suspender los fármacos, seleccionaron los seis ECA (que abarcan más de 3.200 personas en total) que dieron seguimiento a los pacientes hasta 52 semanas después de suspender los fármacos para bajar de peso. Usaron estos estudios para modelar la trayectoria de la recuperación de peso, incluso para extrapolarla más allá de las 52 semanas.
El modelo estimó que, al suspender la medicación, las personas experimentaron una rápida recuperación de peso inicial, que se ralentizó progresivamente. A las 52 semanas, habían recuperado el 60% de su peso original.
A las 60 semanas, la recuperación de peso comienza a estabilizarse y se proyecta que disminuya gradualmente al 75% de la pérdida de peso inicial. Esto significa que el 25% de la pérdida de peso inicial puede mantenerse a largo plazo. Para una persona que haya perdido una quinta parte de su peso mientras tomaba los medicamentos, esto correspondería a una reducción de peso sostenida de alrededor del 5%.
Las trayectorias de recuperación de peso parecieron ser ampliamente similares para los diferentes tipos de medicamentos para bajar de peso dirigidos al GLP-1R.
Brajan Budini, estudiante de medicina en la Facultad de Medicina Clínica y del Trinity College de la Universidad de Cambridge, informa: «Medicamentos como Ozempic y Wegovy actúan como frenos para el apetito, haciéndonos sentir saciados antes, lo que significa que comemos menos y, por lo tanto, perdemos peso. Al dejar de tomarlos, se está prácticamente quitando el pie del freno, lo que puede provocar una rápida recuperación del peso».
Los investigadores afirman que existen varias razones por las que las personas podrían no recuperar su peso original ni siquiera un año después de suspender los medicamentos. Una de ellas es que, al reducir el apetito, estos fármacos pueden ayudar a las personas a desarrollar hábitos alimenticios más saludables, como porciones más pequeñas o comidas más nutricionalmente equilibradas, hábitos que pueden persistir incluso después de suspender el tratamiento.
Steven Luo, también estudiante de medicina en la Facultad de Medicina Clínica del Trinity College, agrega: «Al suspender los medicamentos para bajar de peso, los médicos y los pacientes deben ser conscientes de la posibilidad de recuperar el peso y considerar formas de mitigar este riesgo. Es importante que las personas reciban consejos para mejorar su dieta y ejercicio, en lugar de depender únicamente de los medicamentos, ya que esto puede ayudarles a mantener buenos hábitos cuando dejen de tomarlos».
Existe una gran preocupación sobre las consecuencias a largo plazo de los fármacos GLP-1R en la composición corporal, ya que estudios indican que entre el 40% y el 60% del peso perdido durante el tratamiento corresponde a músculo. No estaba claro si los pacientes recuperan tanto grasa como músculo.
Los investigadores resumen: «Nuestras proyecciones muestran que, aunque las personas recuperan la mayor parte del peso perdido, aún mantienen parte de la pérdida, pero lo que actualmente desconocemos es si se recupera la misma proporción de masa magra. Si el peso recuperado es desproporcionadamente grasa, las personas podrían, en última instancia, empeorar su relación grasa-masa magra, lo que podría tener consecuencias adversas para su salud».
Los investigadores señalan varias limitaciones en su estudio. La más importante es que los datos del ensayo utilizados para ajustar su modelo solo se extendieron hasta 52 semanas después de dejar de tomar los medicamentos. Además, restringieron su análisis a estudios que informaron una pérdida de peso promedio de al menos 3 kg durante el tratamiento.
