
ALICANTE, 9 de febrero (EUROPA PRESS) – Investigadores del Instituto de Neurociencias (IN), un centro mixto de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, han llevado a cabo un estudio en el que identifican alteraciones genéticas «clave» en el cerebro de personas con alcoholismo.
El trabajo, publicado en la revista ‘Addiction’, recalca que el consumo crónico de alcohol «altera profundamente» la expresión de genes del sistema endocannabinoide en regiones del cerebro y muestra cómo estos cambios afectan a áreas involucradas en la recompensa, el control de impulsos y la toma de decisiones. Esto abre «nuevas vías» para entender la biología de la adicción y mejorar su tratamiento, según ha indicado el IN en un comunicado.
«El alcoholismo es una de las principales causas de enfermedad y muerte en el mundo. Sin embargo, a pesar de su impacto social y sanitario, las opciones terapéuticas disponibles siguen siendo limitadas», explicó Jorge Manzanares, líder del estudio y director del laboratorio de neuropsicofarmacología traslacional de las enfermedades neurológicas y psiquiátricas, quien añadió que «comprender qué cambia en el cerebro tras décadas de consumo resulta clave para desarrollar terapias más eficaces».
En este contexto, el estudio se centró en analizar los mecanismos neurobiológicos asociados al trastorno por uso de alcohol a través del examen de tejido cerebral ‘post mortem’ de personas que habían consumido alcohol de forma crónica durante una media de 35 años.
Concretamente, los investigadores buscaron cambios en el sistema endocannabinoide, que está estrechamente ligado a los mecanismos de recompensa y adicción. Este sistema también regula funciones básicas como el placer, la memoria, el estado de ánimo y la respuesta al estrés, y está compuesto por receptores como CB1 y CB2, sus ligandos naturales y las enzimas responsables de su degradación, entre ellas FAAH y MGLL. Manzanares sostiene que «este sistema actúa como un modulador fino del funcionamiento cerebral y desempeña un papel central en los procesos de recompensa y motivación».
Según los investigadores, hasta ahora se sabía que el alcohol interactúa con este sistema, pero existían pocos datos provenientes de estudios sobre el cerebro humano. Por ello, el IN considera que el nuevo estudio «aporta una visión detallada de cómo el consumo crónico altera la expresión de genes clave del sistema endocannabinoide en regiones implicadas en la adicción».
Estudio de Dos Áreas «Fundamentales»
Los investigadores analizaron dos áreas «fundamentales» del sistema mesocorticolímbico: la corteza prefrontal, relacionada con el juicio, la planificación y la toma de decisiones, y el núcleo accumbens, considerado el centro neurálgico de la recompensa y la formación de hábitos.
Al comparar las muestras de personas con trastorno por uso de alcohol con individuos sin adicción, el equipo observó un «desequilibrio notable» en la expresión de varios genes del sistema endocannabinoide.
En primer lugar, detectaron un aumento marcado del receptor CB1: los niveles del gen que lo codifica se incrementaron en un 125% en la corteza prefrontal y en un 78% en el núcleo accumbens. «Este receptor está estrechamente implicado en el refuerzo de las conductas adictivas y en el riesgo de recaída», comentó María Salud Gutiérrez García, primera autora del estudio.
Por el contrario, la expresión del gen del receptor CB2 se redujo aproximadamente en un 50% en ambas regiones. «Dado que el receptor CB2 cumple funciones neuroprotectoras y antiinflamatorias, su disminución sugiere un deterioro de los mecanismos de defensa del cerebro frente al daño inducido por el alcohol», detalló la investigadora.
Un «hallazgo llamativo» fue la alteración del receptor GPR55, conocido como «huérfano» porque durante años no se supo con certeza cuál era su ligando natural. Los investigadores encontraron niveles más altos de este receptor en la corteza prefrontal, con un aumento del 19%, pero «significativamente más bajos» en el núcleo accumbens, con una reducción del 51%.
Este estudio del IN es «el primero en documentar cambios en este gen en humanos con trastorno por uso de alcohol». Además, observaron cambios en la enzima FAAH, responsable de degradar la anandamida, un cannabinoide generado por el sistema nervioso que influye en la ansiedad y el placer.
En las personas con alcoholismo, la expresión génica de FAAH era menor en la corteza prefrontal, pero un 24% mayor en el núcleo accumbens, lo que podría alterar la disponibilidad de estas sustancias reguladoras.
Muestras
Desde el IN han resaltado que una de las «fortalezas» del trabajo es el uso de muestras de tejido cerebral del New South Wales Tissue Resource Centre, en Sydney (Australia). Estas muestras pertenecían a personas con alcoholismo crónico que no consumían otras drogas ilícitas, lo que permitió aislar los efectos específicos del alcohol en el cerebro humano sin la interferencia habitual del policonsumo. «Este enfoque aporta una imagen más clara de cómo el alcohol, por sí solo, remodela la expresión génica en regiones cerebrales clave para la adicción», comentó Gutiérrez García.
Según los autores, estos hallazgos «ayudan a comprender mejor por qué el cerebro de las personas con trastorno por uso de alcohol presenta una mayor vulnerabilidad a la recaída y una menor capacidad de control ejecutivo».
Finalmente, «identificar qué componentes del sistema endocannabinoide se alteran y en qué regiones cerebrales abre la puerta a nuevas dianas terapéuticas más específicas y personalizadas», han resaltado desde el IN.
Autores
Los autores del estudio forman parte de la Red de Investigación en Atención Primaria de Adicciones del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y del Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (Isabial). El trabajo también contó con la participación del investigador Gabriel Rubio, del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital 12 de Octubre (i+12), y fue posible gracias a la financiación del ISCIII, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y el Ministerio de Sanidad, en el marco de redes nacionales de investigación en adicciones y salud, con el apoyo de Isabial. El IN está acreditado como Centro de Excelencia Severo Ochoa.
