
Archivo – Hígado graso. – ISTOCK. – Archivo
MADRID, 10 de junio – La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) afecta ya a casi un 30 por ciento de la población europea mayor de 40 años, consolidándose como una de las principales amenazas emergentes para la salud pública en Europa. Estos resultados provienen del proyecto europeo LiverScreen, presentado en el Congreso Europeo de Hepatología y liderado por el Hospital Clínic de Barcelona.
El estudio, realizado por un consorcio internacional de hepatólogos, incluidos expertos de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), ha evaluado a más de 30.000 personas mediante técnicas no invasivas de diagnóstico hepático. Una de estas técnicas es el ‘parámetro de atenuación controlada’ (CAP), que mide la cantidad de grasa acumulada en el hígado en la población general, utilizando el mismo dispositivo que la elastografía transitoria (FibroScan), el cual emplea ondas de ultrasonido.
Entre los más de 8.400 participantes diagnosticados con MASLD, la presencia de factores de riesgo cardiometabólico fue notablemente elevada. En el caso del sobrepeso u obesidad, se presentó en un 96 por ciento de los casos, en hipertensión arterial un 82 por ciento, en prediabetes o diabetes un 53 por ciento, en hipertrigliceridemia otro 53 por ciento y en colesterol HDL bajo, un 42 por ciento.
El estudio ha confirmado que a mayor número de factores de riesgo acumulados por una persona, mayor es la severidad de la esteatosis y la fibrosis hepática. Además, los datos indican que la diabetes tipo 2 es el único factor de riesgo que más incrementa la probabilidad de desarrollar enfermedad hepática crónica (CLD), multiplicando por 2,6 la probabilidad de presentar daño hepático significativo.
Entre los participantes con MASLD que fueron referidos a hepatología, el 39 por ciento tenía enfermedad hepática crónica confirmada, y el diagnóstico de este grupo fue verificado mediante biopsia en un 71 por ciento de los casos.
Cada vez más frecuente en niños y jóvenes
La AEEH ha recordado que la prevalencia de la esteatosis hepática metabólica, conocida como hígado graso, aumenta con la edad, pero también está creciendo de manera alarmante en niños y adolescentes. Este aumento está relacionado con la obesidad infantil, favorecida por el sedentarismo y una alimentación poco saludable.
Los investigadores subrayan la necesidad de implementar estrategias de cribado poblacional, especialmente en personas con factores de riesgo metabólico como la obesidad o el sobrepeso, el colesterol alto o la diabetes tipo 2, entre otros.
En este sentido, el proyecto LiverScreen ha demostrado que el uso de herramientas no invasivas, como la elastografía hepática, permite identificar precozmente a personas en riesgo. Esto facilita intervenciones preventivas y reduce la carga futura de enfermedades hepáticas avanzadas.
Los hepatólogos han destacado, junto a la anticipación y las nuevas posibilidades terapéuticas para hígado graso que se aprobarán en los próximos meses (Resmetiron y Semaglutide), que la prevención se debe considerar como el «tercer pilar fundamental» en una estrategia nacional frente al hígado graso.
Rafael Bañares, presidente de la Asociación Española para el Estudio del Hígado, ha afirmado que es imperativo cambiar los hábitos de consumo y los estilos de vida que contribuyen a la obesidad y diabetes. Este cambio es un reto transversal que involucra no solo a la Sanidad Pública, sino también a todas las instituciones, especialmente las educativas, así como a las familias y los medios de comunicación.
