Las recientes escaladas de violencia entre Israel y Líbano han dejado un saldo devastador. Las autoridades libanesas han reportado este lunes un total de casi 1.500 víctimas mortales y más de 4.600 heridos a consecuencia de los ataques israelíes que han tenido lugar desde el 2 de marzo, en medio de una ofensiva coordinada por Estados Unidos contra Irán.

El Ministerio de Sanidad de Líbano ha indicado que al menos 1.497 personas han perdido la vida, entre las que se incluyen 130 menores de edad. Por otra parte, 4.639 personas han resultado heridas, de las cuales 457 son niños. Este impacto ha sido consecuencia de los bombardeos que se intensificaron hace más de un mes, cuando el partido-milicia chií libanés Hezbolá reanudó el lanzamiento de proyectiles hacia territorio israelí en respuesta al asesinato del líder supremo iraní, Alí Jamenei.
La ola de ataques israelíes ha generado una crisis humanitaria significativa, provocando el desplazamiento de más de un millón de personas dentro de Líbano. Además, al menos 200.000 personas han cruzado a Siria desde el inicio de los ataques, de acuerdo a informes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
A pesar del alto el fuego que se había alcanzado en noviembre de 2024, Israel ha llevado a cabo decenas de bombardeos contra Líbano en los últimos meses. Las autoridades israelíes justifican estas acciones afirmando que están dirigidas a actividades relacionadas con Hezbolá, y sostienen que no están violando el acuerdo de paz. Sin embargo, tanto el gobierno libanés como el grupo Hezbolá han expresado su fuerte oposición a estos ataques, que han sido condenados también por la comunidad internacional y las Naciones Unidas.
