MADRID, 11 de julio. – En el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se vive un ambiente de creciente preocupación tras la imputación de Juanma Serrano, exjefe de gabinete del secretario general, Pedro Sánchez. Las sospechas de la Guardia Civil apuntan a que podría haber incurrido en comportamientos delictivos, lo que ha generado un panorama negativo para el partido.
«No pinta bien», aseguran fuentes de la Ejecutiva Federal socialista, que expresan su «preocupación y cabreo» ante el hecho de que otro cercano colaborador del presidente del Gobierno esté formalmente investigado en un caso judicial por presunta corrupción.
Pese a la situación, la cúpula socialista defiende la actuación de Sánchez, considerándolo el primer perjudicado por esta cadena de problemas legales que enfrentan sus colaboradores más íntimos. «Está afectado y se le nota en la cara», comentan, mientras enfatizan que el partido está tomando estos casos con seriedad. Se han llevado a cabo reuniones entre los principales dirigentes de Ferraz para determinar la respuesta adecuada ante la crisis.
TRES ‘MANOS DERECHAS’ IMPLICADAS
La situación se complica. El exministro y exsecretario de Organización, José Luis Ábalos, ha sido condenado a 24 años de cárcel por el Tribunal Supremo. Posteriormente, su sucesor, Santos Cerdán, quien fue encargado de tareas de suma relevancia como la negociación con Carles Puigdemont para la investidura, también está siendo investigado por supuestos beneficios en la adjudicación de contratos públicos.
En su última intervención en el Congreso, Pedro Sánchez abordó estos casos, defendió la limpieza de su Gobierno y partido y descartó un adelanto electoral. Sin embargo, el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, ha dado un nuevo golpe al núcleo del PSOE al imputar a Serrano por su «participación preeminente» en dos ramas de la causa: irregularidades en contratos públicos y maniobras para socavar causas judiciales contra el partido.
ELEGÍA MAL O LO SABÍA
Serrano ha sido un leal aliado de Sánchez desde sus inicios en la política. Ocupó su cargo como jefe de gabinete durante la oposición, desde que Sánchez llegó a la Secretaría General del PSOE en 2014 hasta 2018, cuando entró en La Moncloa. Posteriormente, fue nombrado presidente de Correos, pero siempre ha mantenido una relación cercana con el presidente.
Por otro lado, algunas fuentes consultadas, incluyendo parlamentarios y cargos relevantes en federaciones autonómicas, consideran que es el propio Sánchez quien debería rendir cuentas y dar explicaciones a la ciudadanía por la sucesión de casos que involucran a su entorno.
En el mejor de los escenarios, apuntan, Sánchez habría elegido muy mal a sus colaboradores; en el peor, habría estado al tanto de lo que hacían o incluso lo habría ordenado. La situación es alarmante puesto que se ha utilizado el nombre del PSOE y su dinero para atacar a jueces. En medio de esta crisis, se espera que Sánchez mantenga un perfil bajo mientras se aproxima el parón veraniego.
