Las medusas abisales, registradas entre 1.208 y 2.890 metros de profundidad, son expertas en soportar la oscuridad total y la baja temperatura. Además, emiten unos anillos de luz concéntricos de dentro a afuera, en respuesta a estímulos y ante la presencia de depredadores, que confunden y atraen a sus presas.
La esponja de aguas profundas
Sus imágenes fueron captadas en profundidades cercanas a 2.574 metros, en zonas con baja luminosidad y movimiento de agua constante. Sus colores varían desde tonos rosados a anaranjados, según una tesis de CSIC Digital. Su tamaño varía con la especie, llegando a medir solo 2-3 centímetros de diámetro.
Habitan diversos sustratos: desde rocas y fondos arenosos hasta zonas más elevadas con diferentes profundidades de luz. Además, tienen unas papilas acuíferas en la superficie, con las que buscan alimentos y filtran el agua.
El calamar de cristal
El calamar de cristal Cranchiidae es conocido por su cuerpo transparente y traslúcido, lo que le permite camuflarse en los más de 1.000 metros de profundidad oceánica que logra alcanzar. Pueden medir desde 10 centímetros hasta 2 metros de longitud, y algunos órganos, como la glándula digestiva, son visibles gracias a su transparencia.
Pepino de mar de profundidad
También conocido como la batata violeta o el pepino transparente, estos animales bentónicos se encuentran en todos los océanos, desde aguas someras hasta profundidades abisales, y tienen un curioso parecido con los pepinos. Su cuerpo blando y flexible está recubierto de numerosas partículas de calcio llamadas osículos.
Desempeñan un papel crucial en la limpieza del fondo marino, removiendo sedimentos y materia orgánica presente en ellos. La mayoría se reproduce por fecundación externa, liberando gametos al agua, y en caso de peligro, algunas especies pueden expulsar sus órganos internos para confundir o atrapar a sus depredadores.
Pepino de mar pelágico
Es un pepino de mar único por su estilo de vida pelágico y su hábitat en aguas profundas. Este estilo se refiere a organismos que habitan en la columna de agua del océano, lejos de la costa y del fondo marino.
Estrella de mar abisal
Esta estrella de mar, registrada entre 1.195 y 1.300 metros de profundidad, se ha convertido en la estrella de Internet por su particular forma. Se le apodó como culona debido a una destacada rajita entre sus brazos, resultado de los pliegues que se forman en el interradio, según cuenta la bióloga marina experta en estrellas de mar Pamela Rivadeneira.
Esta estrella puede tener diferentes tamaños, posee espinas muy gruesas y estructuras llamadas balvas que abren y cierran y les permiten limpiarse. Rivadeneira, Doctora en Ciencias Biológicas en la Universidad Autónoma de Buenos Aires, menciona que son consideradas predadores tope, lo que puede desregular sus poblaciones si no se controlan.
El desequilibrio que esto puede ocasionar en el ecosistema es preocupante: “si no se regulan, esas superpoblaciones podrían traer un desequilibrio que repercutiría en el aumento de algas o la disminución de otros organismos, causando impactos en el medio ambiente”.
La bióloga marina Pamela Rivadeneira está trabajando actualmente en un proyecto de investigación de fondo marino con Ocean Census. Ya ha trabajado en expediciones previas en el cañón submarino de Mar del Plata con esta misma especie de estrella marina y ha descubierto especies nuevas en la zona, resaltando la importancia de este organismo en su rol fundamental para el ecosistema.
Estrellas de mar muy amenazadas
La bióloga también ha destacado las amenazas que enfrentan las estrellas de mar a causa de diversas actividades humanas. El calentamiento global es una de las principales amenazas para estos animales, así como la contaminación por plásticos en los fondos marinos, donde algunas especies pueden ingerir microplásticos fácilmente. El turismo en áreas costeras puede dañar sus organismos, al sacarlas del agua y generarles estrés.
Investigando el fondo marino
La Doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Buenos Aires está en Punta Arenas trabajando con muestras de estrellas de mar en aguas profundas, todo dentro del marco del proyecto Ocean Census, que resalta la importancia de estas investigaciones para los fondos marinos.
El Doctor en Ciencias Biológicas e investigador del CONICET en el IBOMAR, Gregorio Bigatti, quien se encuentra a bordo del buque desde el que se tomaron las imágenes, recalca la importancia de estas muestras visuales para los estudios en los próximos diez años y para fomentar el interés de la ciudadanía, especialmente entre los jóvenes, en carreras científicas.
Descubrir nuevas especies que serán clasificadas y taxonomizadas, además de realizar una investigación completa sobre todas las muestras, fue una experiencia increíble que permitió que miles de personas pudieran ver su trabajo en directo, brindándoles apoyo y admiración en esta inusual expedición.
