MADRID, 8 Nov. (EDIZIONES) – Dormir una siesta corta después de tomar café puede parecer una contradicción, pero la ciencia dice lo contrario. Siempre y cuando esta práctica se realice después de comer y no más tarde de las 17 horas de la tarde, puede ser beneficioso para nuestra salud y para nuestra higiene del sueño.
Esta práctica representa actualmente una estrategia viral muy extendida en redes sociales, conocida como ‘caffeine nap’, que combina los beneficios restauradores de una siesta breve —menos de 30 minutos y antes de las 16-17 horas de la tarde— con el impulso estimulante de la cafeína, que empieza a hacer efecto justo al despertar.
Según los expertos, el resultado es una sensación de energía renovada, mejor concentración y un mayor estado de alerta. A continuación, se presentan los beneficios de esta técnica y las recomendaciones sobre su práctica.
LOS BENEFICIOS DE LA ‘CAFFEINE NAP’
Para ello, hemos entrevistado a la coordinadora del grupo de trabajo de Cronobiología de la Sociedad Española del Sueño (SES), María José Martínez Madrid, quien ha explicado que tomar cafeína antes de dormir la siesta sí tiene evidencia científica que mejora los efectos de este pequeño descanso. La especialista indica que la siesta es buena si se hace en un máximo de 30 minutos, favoreciendo una bajada de la presión arterial, así como una mejora del estado de ánimo y de la concentración.
“La cafeína nos ayuda a que no nos pasemos de esos 10-15 minutos de siesta porque tiende a hacer efecto en ese periodo de tiempo. Si se practica la caffeine nap, y siempre que estemos habituados a la toma de café, tendremos esta sensación de estar doblemente recuperados por el efecto de ambos factores, la siesta y la cafeína”, detalla.
ÚTIL EN QUIENES BEBAN CAFÉ HABITUALMENTE
Martínez Madrid enfatiza que esta técnica es recomendable para personas que son bebedoras habituales de café y que optan por practicarla justo al terminar de comer, antes de la siesta. Muchas personas piensan que deben tomarse el café después de dormir la siesta, pero no tiene por qué ser así.
Durante esos 20-30 minutos de siesta, según la experta, entramos en una fase ligera y superficial de sueño, donde hay una reparación física y a nivel cardiovascular, lo que provoca una bajada de la presión arterial. “En este periodo corto de tiempo no llegamos a fases profundas de sueño, por lo que no nos levantamos en medio de una fase profunda de sueño, lo que podría hacernos sentir cansados si dormimos más de 20-30 minutos”, añade.
Asimismo, insiste en que, para poner en práctica la ‘caffeine nap’, se debe realizar justo después de comer, cuando se produce esa bajada postprandial de actividad y de la temperatura periférica, lo que induce al sueño.
HUIR DE LA CAFEÍNA POR LA NOCHE
“La hora para tomar café y descansar depende de la persona. Después de comer puede oscilar entre las 14 y las 16 horas. Aunque lo ideal siempre es no retrasar la siesta más allá de las 17 horas, ya que podría interferir con el sueño nocturno. También es recomendable evitar la cafeína después de esa hora, a pesar de que uno se sienta habituado al café”, señala Martínez Madrid.
La coordinadora del Grupo de Trabajo de Cronobiología de la SES advierte que es conveniente evitar esta técnica si implica tomar café por la noche, especialmente para estudiantes que desean estudiar. La cafeína puede ser útil durante el día, pero no por la noche, dado que puede interferir con el sueño nocturno.
Finalmente, la experta en medicina del sueño subraya que el consumo de cafeína no es recomendable para personas con problemas cardiovasculares, ansiedad o presión arterial elevada. En esos casos, se debe controlar estrictamente la hora en que consumen café. También resalta que la cantidad de cafeína es importante y puede variar según la tolerancia individual.
