TOLEDO, 17 abr. – Las digestiones mejoradas y el enriquecimiento de la microbiota colocan a la leche de cabra y a los productos lácteos derivados de ella como una excelente alternativa en la dieta. Esto es especialmente relevante para aquellos consumidores que buscan diversificar su alimentación o que sufren de molestias digestivas, según lo han señalado médicos especialistas en endocrinología y nutrición.
Paco Botella, médico fundador del servicio de Endocrinología de Albacete y especialista en endocrinología y nutrición, ha enfatizado que la leche de cabra y sus derivados son «una muy buena alternativa» que pueden sustituir a la leche de vaca para aquellos que deciden incluirla en su dieta. Según explica, la leche de cabra presenta una ligera mejora en la digestibilidad en comparación con la de vaca, dado que «los glóbulos de grasa que forman la leche de cabra son más pequeñitos».
Otras leches, como la de vaca o la de oveja, forman glóbulos más grandes que tienden a unirse, lo que se conoce como «coalescencia». Para comercializarse, la leche suele pasar por un proceso industrial llamado homogenización, aunque en el caso de la leche de cabra «no es necesario». Según Botella, «las gotas son más pequeñas, tardan mucho tiempo en coalescer y por lo tanto ese es el ahorro que tenemos».
Estas «gotitas» más pequeñas son más fáciles de descomponer para las enzimas digestivas y su composición nutricional en grasas es «particularmente rica en triglicéridos». Muchos ácidos grasos de cadena media o corta, como el caproico o caprílico, se metabolizan más rápidamente que los triglicéridos convencionales. Además, la leche de cabra contiene oligosacáridos ligeramente mayores de tamaño, que son «complicados de digerir por el intestino humano», lo que resulta una ventaja, ya que favorecen el desarrollo de ciertas cepas de microbiota más saludable al llegar al intestino grueso.
Botella también subraya que, al tener un valor nutricional similar al de la leche de vaca, la producción de leche de cabra representa una «oportunidad económica» en zonas donde no es viable la cría de vacas.
Más Beneficios
Diana Edith, endocrina en el Hospital General Universitario de Ciudad Real, menciona que uno de los principales beneficios de la leche de cabra es su digestibilidad. Esto se debe a su menor cantidad de proteína «caseína A1», lo que hace que «el coágulo» en el tubo digestivo sea «más poroso», facilitando así una mejor digestión en comparación con la leche de vaca.
Cuando hay intolerancia a la proteína de la leche de vaca, la digestión de la leche de cabra es menos pesada y, al tener menor cantidad de lactosa, resulta más aceptada en casos de intolerancia leve.
Además, los ácidos grasos de cadena corta y media en la leche de cabra son utilizados rápidamente por el organismo, lo que también la hace «más» digerible. Los oligosacáridos presentes actúan como probióticos, lo que la convierte en un producto más fermentable.
Por ello, Diana Edith anima a las personas a probar la leche y los lácteos de cabra, ya que «muchas veces por desconocimiento» se compran otros productos que solo difieren en «palatabilidad». «El sabor es un poquito más diferente. Si uno conoce sus beneficios, se incentivará más a probar y consumirla», concluye.
