BBVA ha manifestado su intención de aprovechar los tres años de bloqueo a la fusión con Banco Sabadell para planear una reestructuración estratégica tras la unión de ambas entidades. Este procedimiento incluirá ajustes en las plantillas de ambas instituciones, cuya situación laboral se evaluará en detalle.
Según el folleto de la oferta pública de adquisición (OPA) sobre Sabadell, divulgado el pasado viernes, el banco ha indicado que, bajo la condición impuesta por el Gobierno —que exige mantener una gestión autónoma por cada entidad durante el periodo de bloqueo de tres años—, no se prevén ajustes de personal en el corto plazo, específicamente en los próximos 12 meses. Sin embargo, una vez levantada esta restricción, BBVA proyecta llevar a cabo un proceso de integración con sistema de evaluación sobre el empleo y las condiciones laborales en Banco Sabadell.
Este análisis también permitirá a BBVA determinar qué cambios son necesarios para evitar duplicidades funcionales, mejorar la eficiencia operativa y optimizar sus recursos. Además, el banco planea constituir un comité de integración con representantes de ambas compañías, con el fin de diseñar un proceso que potencie el talento de cada entidad.
A lo largo de este proceso, se respetarán los principios de competencia y mérito en la integración del personal; el objetivo es minimizar el impacto en los empleados, priorizando, en lo posible, las salidas voluntarias y las recolocaciones. Durante el periodo de consultas con los sindicatos, BBVA buscará negociar la alineación de las políticas de recursos humanos de ambas entidades, lo que podría acarrear cambios en las condiciones laborales de los empleados y directivos de Banco Sabadell.
En una reciente conferencia con analistas, el consejero delegado de BBVA, Onur Genç, destacó que tanto los ajustes de personal como la integración tecnológica se pueden empezar a preparar durante estos tres años de bloqueo, que pueden extenderse por otros dos años más. Se espera que la fusión legal se complete hacia finales de 2028 o principios de 2029.
Las sinergias generadas por la operación han sido revisadas y aumentadas de 850 millones a 900 millones de euros, aunque el tiempo necesario para alcanzar estas sinergias ha sido extendido, pasando de tres a cuatro años debido a la condición impuesta por el Gobierno. Durante los primeros tres años en que ambas entidades funcionen de manera independiente, se estima que se generarán sinergias por un valor de 235 millones de euros. Estas proyecciones están condicionadas a que la venta de TSB a Santander se materialice conforme a los permisos regulatorios pertinentes.
BBVA prevé beneficiarse de economías de escala, la revisión de condiciones contractuales con proveedores y la mejora en productividad. También confía en que se alinearán de forma progresiva las culturas organizativas y programas de talento de ambas entidades.
Cuando se levante la condición impuesta por el Gobierno, ya sea en tres o cinco años, o si el Tribunal Supremo anula la restricción por el recurso de BBVA, se espera que la fusión se materialice en 2029. En este caso, se podrían lograr ahorros estimados en 835 millones de euros en costos operativos y 65 millones de euros en costos financieros, generando un total de 900 millones de euros en sinergias.
Respecto a los costos de reestructuración, se estima que para lograr los 235 millones de euros y un ajuste eficiente en los primeros tres años tras la OPA, no serán necesarios gastos significativos en esta fase. Sin embargo, se preve un adelanto de 60 millones de euros en costos de reestructuración para inversiones tecnológicas que faciliten la integración. Tras la fusión, se proyecta un gasto anticipado de 1.390 millones de euros adicionales a los 60 millones mencionados, alcanzando un total de aproximadamente 1.450 millones de euros.
Finalmente, se anticipa un cargo extraordinario de 48 millones de euros anuales en amortizaciones durante cinco años post-fusión, asociado a las inversiones requeridas para llevar a cabo esta integración de forma satisfactoria.
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