BBVA prevé unas sinergias totales de 900 millones de euros con la adquisición del Banco Sabadell, lo que representa un aumento de 50 millones de euros respecto a lo estimado anteriormente en mayo de 2024. De esta suma, 235 millones de euros se materializarían en el tercer año tras la toma de control, teniendo en cuenta la condición impuesta por el Gobierno a la operación, según el folleto de la oferta pública de adquisición (OPA) que comenzará el próximo lunes, 8 de septiembre.
En concreto, el banco estima que entre el segundo y el tercer año tras tomar el control de Sabadell (2027 y 2028), y considerando que en 2026 no habría ahorro, se concretarían sinergias en costes operativos en España y México por un valor aproximado de 175 millones de euros anuales antes de impuestos.
Estas sinergias también serían aplicables en el cuarto y quinto año posteriores a la toma de control, si la condición del Gobierno de mantener separadas a las dos entidades se prorroga por dos años más.
Las estimaciones de BBVA contemplan la posibilidad de renegociar contratos con proveedores para obtener mejores condiciones, aprovechando la mayor capacidad negociadora del grupo consolidado. Asimismo, se espera que la productividad mejore gracias a la aplicación de las mejores prácticas identificadas en el grupo, una vez que se alcance el control sobre el Banco Sabadell.
Sin embargo, BBVA advierte que esta información «puede no ser correcta» y que las circunstancias de la oferta «pueden no ser comparables» a operaciones anteriores, lo que podría resultar en que no se alcancen las sinergias esperadas.
Por otro lado, se anticipa que a los 175 millones de euros en ahorros en costes operativos en el segundo y tercer año se añadirían los ahorros por costes de financiación. En caso de que se realice la venta de la filial británica de Sabadell, TSB, se estiman ahorros de 60 millones de euros anuales en el tercer año de la toma de control de Banco Sabadell.
En este sentido, para el tercer año, el total de los ahorros en costes y financiación se situaría en 235 millones de euros antes de impuestos, si se lleva a cabo la venta de TSB, o en 250 millones de euros si finalmente no se realiza la transacción, ya que los ahorros en costes de financiación ascenderían a 75 millones de euros.
BBVA también tiene la intención de anticipar costes de reestructuración, que solo afectarán a los resultados de la entidad, durante los tres años en los que se mantendrán separadas las dos entidades. La entidad tiene previsto adelantar aproximadamente 60 millones de euros antes de impuestos, destinados principalmente a inversiones en tecnología que faciliten la obtención de ahorros durante la integración de ambas entidades una vez formalizada la fusión.
Sinergias tras la fusión
El banco ha presentado sus expectativas sobre las sinergias esperadas una vez que decaiga la condición del Gobierno, ya sea tras tres o cinco años, o si el Tribunal Supremo anula dicha condición (BBVA presentó recurso contra esta limitación a mediados de julio).
BBVA estima que la operación podría generar sinergias totales en ahorros de costes operativos de aproximadamente 835 millones de euros anuales antes de impuestos para España y México. Estos ahorros se distribuirían en unos 510 millones de euros en reducciones de gastos generales (principalmente en administración y tecnología) y alrededor de 325 millones de euros procedentes de sinergias en gastos de personal.
Además, se sumarían ahorros en costes de financiación de 65 millones de euros si se concreta la venta de TSB a Santander, y de 85 millones de euros si dicha venta no se lleva a cabo.
En total, BBVA proyecta que las sinergias por la operación con Sabadell ascenderían a unos 900 millones de euros (920 millones si no se concreta la venta de TSB) y que los costes de reestructuración estarían alrededor de 1.450 millones de euros.
La entidad ha incrementado en 50 millones de euros las sinergias previstas en mayo de 2024, cuando anunció su intención de realizar la OPA y calculaba ahorros de 850 millones de euros. También mantiene su proyección de costes de reestructuración, que se llevarán a cabo mediante el cierre de oficinas, reducción de personal, costes de desvinculación y otros gastos necesarios para la integración de ambas entidades.
Por ejemplo, BBVA mantiene que, como resultado de la fusión, podría llevar a cabo una racionalización de la red de sucursales en España, limitándola a menos del 10% de la red combinada. Esto equivaldría al cierre de aproximadamente 300 de las 683 oficinas identificadas que se encuentran a menos de 300 metros de distancia en la red de la entidad resultante.
