13 de abril de 2026, Berlín: El canciller alemán Friedrich Merz ha anunciado hoy una serie de medidas para mitigar el impacto del aumento de los precios de la energía, provocado por el conflicto en Oriente Próximo. Este paquete de medidas tiene un presupuesto estimado de 1.600 millones de euros e incluye una reducción temporal del impuesto sobre los carburantes y la posibilidad de que las empresas ofrezcan una prima de hasta 1.000 euros libre de impuestos para contrarrestar el aumento de la inflación.
“Hemos decidido brindar ayuda inmediata ante el aumento de los precios de la energía”, afirmó Merz en una rueda de prensa tras la reunión con los líderes de la coalición de gobierno en Alemania.
En primer lugar, el canciller ha declarado una reducción de 17 céntimos por litro en el impuesto sobre la energía aplicable a los carburantes, que beneficiará tanto a las familias como a las empresas. Esta medida busca «mejorar rápidamente la situación para los conductores y las empresas del país».
Merz también indicó que, aunque Alemania está dispuesta a contribuir a la resolución del conflicto en Oriente Próximo, no se pueden compensar completamente los efectos de la guerra con fondos públicos. “Por eso hemos limitado estas medidas a un periodo de dos meses. Al finalizar, se aplicará automáticamente el tipo impositivo anterior”, añadió.
“Durante estos dos meses, los precios evolucionarán. Esperamos que lo hagan en la dirección correcta, es decir, a la baja, y queremos intentar equilibrar la situación en este sentido”, comentó.
Además, el canciller enfatizó que “el Estado no puede absorber todas las incertidumbres ni todos los riesgos ni todas las perturbaciones de la política mundial”.
En otro orden de ideas, Merz informó que las empresas en Alemania podrán abonar una prima de hasta 1.000 euros como ayuda para contrarrestar el aumento de la inflación, esta cantidad será libre de impuestos y cotizaciones a la seguridad social. Para compensar los gastos de esta medida, el impuesto sobre el tabaco se incrementará en 2026.
Opiniones sobre las medidas
El paquete de medidas anunciado ha generado escepticismo en el Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW Berlín). Su presidente, Marcel Fratzscher, considera que estas acciones son «insuficientes y socialmente desequilibradas».
Fratzscher ha advertido que, en ciertos aspectos, las medidas podrían resultar «incluso contraproducentes». La reducción temporal del impuesto sobre gasolina y diésel plantea el riesgo de que una parte significativa del alivio no llegue a los consumidores, sino que beneficie a las petroleras. Además, ha advertido que podría generar «incentivos perversos», al no promover la necesaria reducción del consumo energético en el transporte por carretera, lo que podría agravar las presiones inflacionarias en otros sectores.
En cuanto al pago único de hasta 1.000 euros por parte de los empleadores, este experto considera que se trata de un instrumento poco específico, que beneficia principalmente a trabajadores de grandes empresas, excluyendo a otros grupos vulnerables, como desempleados, jubilados y empleados de pequeñas empresas. Fratzscher ha apuntado que esto hace que la medida resulte «socialmente desequilibrada».
“El paquete de medidas muestra un claro desequilibrio social. Esto amenaza con socavar la aceptación pública de las políticas económicas del Gobierno alemán”, advierte Fratzscher, quien aboga por proporcionar ayuda de manera específica a los hogares de bajos y medianos ingresos.
Por su parte, desde el Centro para la Investigación Económica Europea (ZEW), su jefe de investigación sobre Fiscalidad Corporativa y Finanzas Públicas, Friedrich Heinemann, sostiene que el paquete de ayudas del Gobierno federal es «equilibrado».
Aunque considera que la reducción temporal de dos meses en los precios de la gasolina a través de una rebaja fiscal podría ser “desacertada” y un subsidio fiscal demasiado amplio que reduce el incentivo para frenar el consumo, Heinemann subraya que es una medida temporal y forma parte de un programa de reforma integral que incluye modificaciones en el impuesto sobre la renta y una reforma sanitaria para aliviar la carga de quienes contribuyen al sistema.
“El hecho de que el Gobierno responda a las preocupaciones subjetivas de la ciudadanía con un instrumento poco ideal, como la limitación de los precios del combustible, se comprende mejor al analizarlo en su conjunto. En general, la dirección es la correcta”, concluye el economista.
