Si has pasado un verano en Nueva York, sabes lo fácil que es que el mosquito se cuele en el día a día. Para 2026, la preocupación no es solo el fastidio de las picaduras, sino también la salud pública.
El mensaje del Departamento de Salud es claro: la temporada oficial de vigilancia y control va del 1 de abril al 31 de octubre, y el virus del Nilo Occidental aparece en mosquitos de la ciudad todos los años desde 1999. En 2025, se detectó por primera vez el virus Jamestown Canyon en mosquitos locales, aunque sin casos humanos confirmados.
Desafíos para 2026
Los mosquitos prosperan en condiciones de calor y humedad. No necesitan grandes «lagos» urbanos; agua quieta en un cubo, un plato de maceta o una canaleta mal drenada les sirve perfectamente. La ciudad recuerda que, con temperaturas altas, pueden criar en cualquier agua estancada que tenga más de cinco días.
Además, hay un factor de fondo que pesa cada vez más: el clima. Los CDC explican que temperaturas más cálidas y cambios en las lluvias favorecen a los insectos que transmiten enfermedades. Un estudio en Nueva York estima que el aumento de temperaturas ha alargado casi un mes la temporada de transmisión del Nilo Occidental en aproximadamente 25 años.
El riesgo sanitario va más allá de las picaduras
El virus del Nilo Occidental es la principal preocupación sanitaria en Nueva York. La web municipal lo detalla: se detecta en mosquitos de la ciudad cada año desde 1999, lo que conlleva una vigilancia constante. Cuando el virus circula, una picadura puede ser algo más que un simple picor.
En el resumen oficial de 2025, la ciudad contabilizó 1.378 lotes de mosquitos positivos al Nilo Occidental y notificó 16 casos humanos neuroinvasivos, que son los cuadros más graves. También se registraron casos de fiebre y positivos en donantes de sangre. El mismo Departamento de Salud aclara que Jamestown Canyon se encontró en mosquitos por primera vez en 2025, pero sin casos humanos en la ciudad.
Medidas de la ciudad para el control de mosquitos
La respuesta de la ciudad no es improvisada. Durante el verano, se colocan trampas y se analizan mosquitos semanalmente para seguir el rastro del Nilo Occidental y otros virus vigilados por precaución. Esta información indica dónde y cuándo es necesario actuar ante un aumento del riesgo.
El control en una gran ciudad es complicado. Según la documentación del Departamento de Salud, hay unas 150.000 alcantarillas de recogida de agua, y cada temporada, entre abril y octubre, se inspeccionan cientos de miles de ellas, aplicando larvicidas cuando procede. Cada punto con agua puede convertirse en un criadero.
Uso de larvicidas y fumigación selectiva
El Departamento de Salud ha establecido dos vías principales de control. Una es la larvicida aérea con helicópteros, que se utiliza sobre marismas y grandes áreas naturales, siempre fuera de zonas residenciales. La otra consiste en el uso de adulticida con camiones, reservada para momentos en que los análisis indiquen un alto riesgo para la salud, realizando pulverizaciones por la tarde o noche.
En un comunicado de 2025, la comisionada de Salud en funciones, Dra. Michelle Morse, comentó: “A medida que se acerca el verano, muchos de nosotros estaremos rodeados de mosquitos cuando pasemos más tiempo al aire libre”, resaltando que el objetivo es mantener a la población protegida. La ciudad utiliza productos aprobados por la EPA y en marismas recurre a larvicidas como VectoBac, basado en bacterias naturales, para interrumpir el ciclo antes de que los mosquitos lleguen a la etapa adulta.
Consejos prácticos para prevenir en casa
La medida más eficaz sigue siendo la más simple: eliminar el agua estancada. Se recomienda revisar semanalmente los puntos críticos que suelen olvidarse, como platos de macetas, cubos, canalones y cualquier recipiente que acumule agua. Si vives en un edificio con patio interior o terraza comunitaria, es importante dialogar, ya que a veces el problema puede provenir de un solo rincón.
La protección personal es esencial, especialmente al amanecer y al atardecer. La ciudad sugiere el uso de repelentes aprobados por la EPA que contengan ingredientes como DEET, picaridina, IR3535 o aceite de eucalipto de limón. Este último no se recomienda en menores de 3 años. También es aconsejable vestir ropa que cubra la piel y utilizar mosquiteras en buen estado. Según NYC Health, los repelentes registrados y recomendados suelen ser seguros y eficaces, incluso en niños y durante el embarazo.
La EPA destaca la importancia de seguir las instrucciones y aplicar el producto solo sobre piel expuesta o ropa, sin acercarlo a ojos o boca. Esta es la clave para una protección efectiva.
La información oficial sobre vigilancia, control y prevención ha sido publicada en NYC Health.
