Publicado 16/09/2025 – 13:21 CEST
• Última actualización 13:42
El único soldado británico acusado de asesinato por la matanza del Domingo Sangriento de 1972 en Irlanda del Norte fue juzgado el lunes en Belfast. Este caso ha llegado a simbolizar las tres décadas de violencia conocidas como ‘The Troubles’ (Los Problemas).
El exparacaidista, conocido como ‘Soldado F’ en virtud de una orden judicial de anonimato, está acusado de asesinar a James Wray y William McKinney y de intentar asesinar a otras cinco personas el 30 de enero de 1972 en Londonderry/Derry. Miembros de un regimiento del Ejército británico abrieron fuego contra manifestantes católicos desarmados que abogaban por los derechos civiles, matando a 13 personas e hiriendo a otras 15 ese mismo día.
Este tiroteo fue el más mortífero del largo conflicto entre los partidarios, mayoritariamente católicos, de una Irlanda unida y las fuerzas predominantemente protestantes que querían seguir formando parte del Reino Unido.
«Los civiles (…) no suponían una amenaza para los soldados, y los soldados tampoco podían creer que lo hicieran», afirmó el fiscal Louis Mably en su declaración de apertura en el Tribunal de la Corona de Belfast. «Los civiles estaban desarmados y simplemente se les disparó mientras huían». El ‘Soldado F’, quien se ha declarado inocente de todos los cargos, estaba oculto tras una cortina azul que le protegia para salvaguardar su identidad.
Aunque el conflicto terminó en gran medida con el acuerdo de paz del Viernes Santo de 1998, que creó un sistema para que los partidos republicano y unionista compartieran el poder en Irlanda del Norte, las tensiones persisten. Las familias de los civiles asesinados siguen reclamando justicia, y los partidarios de los veteranos del ejército se quejan de que se ha minimizado su sufrimiento y de que se les ha señalado injustamente en las investigaciones.
Cómo acabó el ‘Soldado F’ procesado por asesinato
El hecho de que se haya tardado más de 50 años en iniciar un juicio refleja la tortuosa historia del tiroteo. El Gobierno británico se disculpó en 2010 por los asesinatos «injustificados e injustificables» después de que una investigación judicial revelara que los soldados habían disparado contra civiles desarmados que huían y luego habían mentido sobre ello durante décadas.
Esto despejó el camino para el eventual enjuiciamiento del ‘Soldado F’, aunque pasaron siete años desde que la policía abrió su investigación hasta que los fiscales anunciaron los cargos en 2019. Dos años después, en 2021, los fiscales abandonaron el caso.
La decisión se tomó después de que un juez desestimara la acusación contra dos soldados por el asesinato de un dirigente del Ejército Republicano Irlandés, tras dictaminar que pruebas clave de la acusación eran inadmisibles. Sin embargo, la acusación contra el ‘Soldado F’ se reavivó en 2022, después de que la familia de McKinney ganara un recurso ante el Tribunal Superior de Irlanda del Norte.
Perdieron el control de sí mismos
El fiscal Mably explico el lunes en el tribunal que, aunque no fue posible identificar quién disparó a cada una de las víctimas, la teoría de la fiscalía es que el Soldado F y otros de su batallón tuvieron responsabilidad conjunta cuando apretaron los gatillos de sus rifles autocargadores. «Estos soldados perdieron el control de sí mismos», comentó Mably, añadiendo que habían «deshonrado al Ejército británico«.
En una entrevista con la policía en 2016, el ‘Soldado F’ se negó a responder preguntas, diciendo que no tenía un «recuerdo fiable» de los acontecimientos de ese día, aunque aseguró haber cumplido correctamente con sus deberes como soldado. Se espera que tres de los supervivientes testifiquen en el juicio, que durará semanas y se reanudará el miércoles.
Las familias de las víctimas, que han hecho campaña durante más de medio siglo para exigir responsabilidades por los asesinatos, marcharon el lunes hacia el tribunal antes del juicio, portando fotos de los fallecidos y caminando detrás de una pancarta en la que se leía «Hacia la justicia«.
«Hemos tardado 53 años en llegar a este punto, y hemos luchado contra todas las adversidades para llegar hasta aquí», declaró John McKinney, cuyo hermano William murió en el tiroteo. «Todo lo que hemos conseguido hasta este punto ha sido gracias a un compromiso inquebrantable y a la negativa a rendirnos», añadió el lunes por la mañana. «Dentro de poco ocuparemos una sala del tribunal muy orgullosos, con la cabeza bien alta y sabiendo que, independientemente del resultado final, estamos en el lado correcto de la historia«.
