El Polestar 4 ha sido una de las sorpresas más esperadas del mercado automovilístico, especialmente para aquellos que recordaban su predecesor, el Polestar 4 original, que carecía de una ventanilla trasera. Este nuevo modelo no solo recupera la trasera convencional, sino que también ofrece un impresionante espacio de carga, convirtiéndose en una alternativa más práctica y atractiva.
Diseño y funcionalidad mejorados
El nuevo Polestar 4 SUV vuelve a incorporar la ventanilla trasera que muchos deseaban, y con ella un enorme maletero. Este cambio ha sido recibido con entusiasmo, especialmente dado el diseño que, a pesar de sus innovaciones, emula la estética de un automóvil familiar tradicional, lo que muchos consideran un punto a favor.
Con un sistema de propulsión que se mantiene similar al coupé, el modelo tope de gama ofrece unos impresionantes 400 kW, equivalentes a 544 CV, junto a un par motor de 686 Nm. Su batería de 100 kWh promete una autonomía de hasta 600 kilómetros, posicionándolo como un competidor sólido en el sector. Para quienes buscan opciones más asequibles, la versión base, con 200 kW (272 CV), se ofrece a un precio razonable de 57.900 euros, aún representando una opción muy completa.
El verdadero protagonista: el maletero
A pesar de su destacado rendimiento, uno de los aspectos más impresionantes del Polestar 4 es su capacidad de carga. Con un maletero de 530 litros de volumen básico, se pueden alcanzar hasta 1.680 litros de carga al abatir la banqueta trasera 40:60. Esto significa que realizar una compra completa en IKEA no será un problema.
Además, las distintas versiones del vehículo se identifican fácilmente por los detalles en dorado en los cinturones y el selector de la consola central, dos toques estéticos que marcan la diferencia. En términos de carga, el Polestar 4 es muy versátil: permite cargar en casa con una wallbox a potencias de hasta 22 kW y en estaciones de carga rápida, donde se puede alcanzar hasta 200 kW. También se ha incluido un modo para camping y la capacidad de carga bidireccional, convirtiendo el coche en una fuente de energía móvil.
Un chasis cuidadosamente ajustado
Joakim Rydholm, jefe de dinámica de conducción en Polestar, asegura que el SUV ha sido desarrollado sobre las bases del coupé, pero con ajustes finos en la suspensión y en la dirección que mejoran su respuesta y manejo. Estas mejoras buscan brindar a los conductores la confianza y precisión que caracteriza a la marca.
Por otro lado, el modelo es producido en Busan, Corea del Sur, marcando una clara estrategia de globalización para este «sueco» eléctrico. El precio del modelo top es de 65.900 euros, un coste que se justifica considerando su rendimiento, tracción total y la capacidad de carga sobresaliente.
El interés por una versión de rendimiento superior sigue vigente, aunque aún no se han compartido detalles específicos al respecto. Sin duda, seguiremos informando sobre este atractivo modelo que ha marcado un nuevo hito para Polestar en el competitivo mundo de los SUV eléctricos.
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