El Ejecutivo australiano ha expulsado al embajador de Irán y ha cortado sus lazos diplomáticos con Teherán en respuesta a lo que el primer ministro de Australia ha calificado como ataques antisemitas. Esta decisión se produce en el contexto de una creciente tensión entre ambos países y de la preocupación por la seguridad nacional en Australia.
Según una investigación de la Organización Australiana de Inteligencia de Seguridad (ASIO), la Guardia Revolucionaria iraní habría coordinado ataques contra una conocida empresa de comida kosher de Sídney, Lewis Continental Kitchen, en octubre de 2024. Este atentado se sumó a otro perpetrado dos meses después contra la sinagoga Addas Israel, localizada en la ciudad de Melbourne.
El primer ministro Anthony Albanese declaró a la prensa: «La ASIO ha recabado suficiente información creíble para llegar a una conclusión profundamente inquietante. El Gobierno iraní planificó estos atentados. Estos fueron actos extraordinariamente peligrosos orquestados por una nación extranjera en suelo australiano«. Albanese enfatizó que estos hechos suponen intentos de socavar la cohesión social y sembrar la discordia en la comunidad, añadiendo que es totalmente inaceptable.
En este marco, el embajador iraní en Australia, Ahmad Sadeghi, ha sido expulsado, y los diplomáticos australianos en Irán han sido trasladados a un tercer país. Albanese instó a los australianos en Irán a que consideren seriamente marcharse de la milenaria nación persa, gobernada desde hace décadas por una teocracia chií, debido al riesgo de ser detenidos.
Además, Albanese anunció que designará a la Guardia Revolucionaria Iraní como organización terrorista, acusada de perpetrar atentados en el extranjero. Un portavoz del Consejo Ejecutivo del Judaísmo Australiano celebró esta decisión, subrayando que estos ataques fueron dirigidos deliberadamente contra australianos judíos, destruyeron un lugar sagrado de culto, causaron daños por valor de millones de dólares y aterrorizaron a la comunidad judía en Australia.
Por último, la ministra australiana de Asuntos Exteriores, Penny Wong, afirmó que Canberra mantendrá abiertas algunas líneas diplomáticas con Teherán. Esta decisión se produce apenas unas semanas después de que el país oceánico anunciase que reconocerá a Palestina como nación en septiembre.
