El índice KOSPI de la Bolsa de Seúl ha despedido la sesión de este lunes con una caída del 8,29%, continuando con las fuertes caídas del sector tecnológico registradas el pasado viernes en Wall Street. Esta ha sido la peor jornada en el parque surcoreano desde marzo, lo que obligó a una suspensión temporal de la negociación.
El desplome de la cotización del índice de referencia surcoreano provocó la activación por tercera vez en 2026 del mecanismo de interrupción automática de la negociación, deteniendo las operaciones durante 20 minutos.
El hundimiento del índice selectivo se debe a las nuevas caídas en valores tecnológicos como Samsung, que perdió un 10,18%, y SK Hynix, que cayó un 7,68%. Además, los fabricantes automotrices también se vieron afectados, con Hyundai registrando una caída del 8,71% y KIA un 6,02%.
El KOSPI había sufrido el pasado 4 de marzo su mayor caída de la historia, con un retroceso del 12,06%, en medio de la crisis en Oriente Próximo tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, que impulsó los precios del petróleo y del gas. Sin embargo, a pesar de esta caída, el KOSPI acumula una revalorización superior al 70% en lo que va de año.
En Japón, el selectivo Nikkei de la Bolsa de Tokio también cerró el lunes con un retroceso del 3,85%, manteniéndose, no obstante, por encima de los 64.000 puntos. Aún así, en lo que va de año, el índice tokiota ha registrado ganancias superiores al 23%.
La caída de las bolsas asiáticas es un reflejo del hundimiento en Wall Street del viernes pasado, que se debió principalmente a las caídas en algunos de los valores tecnológicos más destacados. El Nasdaq cerró con una caída del 4,18%, mientras que el Dow Jones perdió un 1,35%. Entre los valores más afectados se encontraban Nvidia, que bajó un 6,20%, AMD, con una caída del 10,86%, Intel, que perdió un 11,28%, y Broadcom, que retrocedió un 7,92%.
Las fuertes caídas en los parques asiáticos tras el desplome del viernes en Wall Street reflejan la reacción del mercado ante unos datos del mercado laboral estadounidense que fueron mejores de lo esperado. Esta situación, junto a la persistente inflación, podría alejar la posibilidad de bajadas de tipos en Estados Unidos, incluso con el cambio en la presidencia de la Reserva Federal.
