El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió el pasado viernes que España no inspira «temor» en el exterior, sino «respeto», en un contexto «acostumbrado a mucha confrontación, a mucho enfrentamiento y, desgraciadamente, a mucho ruido.»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la presentación del Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior, en el Instituto Cervantes, a 29 de mayo de 2026, en Madrid (España). – Eduardo Parra –
MADRID, 29
En su intervención en el Instituto Cervantes, durante la presentación del Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior, Sánchez afirmó que el mayor éxito de la política exterior de España es que no se tema al país, sino que se le vea como «aliado, constructivo» con un posicionamiento «claro, consistente y coherente». «Que quieran parecerse a nosotros. Creo que ese es el gran éxito de la política exterior española. Que no inspiramos temor, sino respeto», agregó.
El presidente contrapuso «la fuerza de la cultura» a aquellos que «pregonan la cultura de la fuerza y la cultura de la guerra», poniendo en valor la capacidad de España para proyectarse internacionalmente a través de la creación artística, las ideas y los valores democráticos.
Recordando figuras icónicas como Francisco de Goya, Federico García Lorca y Luis Buñuel, Sánchez destacó cómo España ha convertido «el dolor en arte, la memoria en poesía y la libertad en una forma de mirar el mundo». Además, lamentó que en ocasiones España no ha sabido proteger a sus grandes creadores, señalando que «cada vez que avanzó la intolerancia, desgraciadamente, España perdió talento».
El presidente también resaltó la importancia económica de la cultura, al afirmar que no es «un adorno», sino «una industria» que genera empleo, reputación internacional y «autoestima colectiva». Afirmó que los sectores culturales y creativos emplean a cerca de 800.000 personas en España y que cada euro invertido genera 1,75 euros de valor añadido para la economía.
España, cuarta potencia mundial en cultura: «Un puntazo»
Sobre la importancia cultural de España, Sánchez destacó que «me parece un puntazo que España sea la cuarta potencia mundial en cultura y patrimonio», señalando que uno de cada cuatro turistas visita el país atraído principalmente por su oferta cultural.
Además, elogió la «extraordinaria situación y momento» que vive la cultura española fuera del país, reconociendo que «durante demasiado tiempo» se limitó a «exportar individuos extraordinarios en lugar de construir una verdadera potencia cultural organizada». «Ese es el desafío que afronta este Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior 2026-2028», añadió.
Sánchez especificó que el Plan tiene como objetivo reforzar la presencia internacional de las industrias culturales españolas, abrir nuevos mercados y mejorar la coordinación entre instituciones culturales y diplomáticas. «Hoy mi recomendación es muy sencilla: España. No nos cansemos nunca de recomendar España. Porque hay muy pocos países, yo diría que es el único capaz de emocionar, crear e inspirar como lo hace España», concluyó.
Por su parte, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, describió el Plan como un «instrumento fantástico» que sitúa «muy bien» la imagen del país que el Gobierno desea transmitir a través de la cultura, lo que él denomina «diplomacia cultural».
«Tenemos industrias creativas punteras que necesitan un empuje exterior y que pueden tener un mayor impulso gracias a este Plan», recalcó, refiriéndose a sectores como el videojuego, las artes escénicas y la lengua.
Rosalía, los Javis o Almodóvar
Además, el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, subrayó que la cultura es «probablemente lo que más define» la identidad de España. Destacó que artistas como Rosalía, los Javis o Pedro Almodóvar «dicen mucho más de España que muchísimas otras personas», ya que no solo reflejan cómo son y cómo perciben la realidad, sino que también establecen lazos con otros creadores.
Finalmente, Albares enfatizó la necesidad de contar con lenguajes universales en un mundo «muy complejo y fragmentado, donde la guerra, el desorden y la violencia intentan ocupar el lugar que debería tener la política exterior».
