
Trabajadores médicos trasladan en Bunia (Ituri) a una víctima del brote de ébola en RDC – /Contacto/Xinhua
MADRID, 30 de mayo. – El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, se encuentra en la capital de la provincia congoleña de Ituri, Bunia, para examinar en persona y desde el epicentro de la crisis la respuesta a uno de los peores brotes de ébola de la historia reciente del país africano.
El último balance publicado por la OMS refleja un estallido vírico que sigue evolucionando rápidamente, aumentando en casos, extensión geográfica y transmisión interfronteriza hacia territorio ugandés: hay 18 muertos y 134 casos confirmados, pero se están estudiando como sospechosos un total de 223 fallecidos y 906 casos.
Desde el último balance del 21 de mayo, la OMS ha confirmado 49 casos y ocho fallecidos más. Además, hay otros 160 casos sospechosos y 47 fallecidos posiblemente atribuidos al virus, que se han añadido a la lista de la ONU en los últimos siete días. También se ha confirmado un caso de un individuo de Estados Unidos que había tratado a pacientes en la República Democrática del Congo y que actualmente recibe atención médica en Alemania.
Coincidiendo con la visita de Tedros, Médicos sin Fronteras (MSF) ha alertado en un comunicado que el brote se está propagando a una velocidad alarmante en un entorno muy difícil. «Nunca antes un brote de ébola había registrado tantos casos tan poco tiempo después de su declaración», ha indicado la ONG, cuyos equipos «están presenciando una respuesta que aún no se ha adaptado a la rápida propagación de la epidemia».
A diferencia de la mayoría de los brotes anteriores de la enfermedad del ébola, este involucra al virus Bundibugyo, para el cual no existen vacunas aprobadas ni tratamientos específicos, lo que dificulta su diagnóstico debido a la limitada capacidad de realizar pruebas.
La realidad actual, advierte MSF, es que nadie conoce la verdadera magnitud ni la gravedad de este brote: diariamente se notifican nuevos casos sospechosos, pero cientos de muestras siguen sin analizarse. El número de organizaciones médicas expertas que responden sobre el terreno sigue siendo demasiado limitado, y el nivel de apoyo que se presta, incluido el de la propia ONG, dista mucho de ser suficiente. La población necesita urgentemente una respuesta a la altura de la magnitud de la crisis a la que se enfrenta.
Para controlar la situación, aunque sea parcialmente, es necesario ampliar de inmediato la capacidad de realizar pruebas y una mejora rápida, coordinada y adaptada de la respuesta general a la crisis.
