La directora Arantxa Echevarría ha presentado su nueva película, «Cada día nace un listo», que se estrena en cines el próximo 5 de junio de 2026. Esta obra se perfila como una sátira social sobre la corrupción, la ambición y las desigualdades que, según la realizadora, refleja «una sociedad política muy absurda» marcada por «el capitalismo a lo loco».

Echevarría ha comentado cómo la actual situación política le parece «ridícula», haciendo alusión a figuras como Donald Trump, quien llegó a ser considerado para recibir el Nobel de la Paz. En una reciente entrevista, expresó su preocupación sobre cómo «dos tarados manejan el mundo» y lo fácil que es que una crisis económica pueda surgir repentinamente, llevándonos «todos al garete».
Además, Echevarría enfatiza que «los de abajo» no comparten las ambiciones de «los de arriba», que están centradas únicamente en «cuestiones políticas, económicas y poder». En este sentido, lamentó cómo muchas personas no se manifiestan o no expresan su opinión por miedo.
En la presentación de la película, la actriz Belén Rueda y el actor Jaime Olías también compartieron sus opiniones sobre el poder que tiene la información en la sociedad actual. Rueda advirtió que «la información da miedo si no hay preparación suficiente para saber lo que es verdad y lo que es mentira», refiriéndose a la influencia de las redes sociales en la percepción de la realidad. «Lo que recibes no es solo lo que quieres, sino lo que consumes, lo que lleva a una visión sesgada», afirmó.
La «mini venganza» de Arantxa Echevarría
La cineasta también ha descrito «Cada día nace un listo» como un reflejo de las luchas que enfrenta la ciudadanía en una sociedad marcada por la desigualdad y la sensación de impotencia. «Todos podemos sentirnos representados en alguno de los personajes de la película», comentó, señalando problemáticas cotidianas como «las necesidades de pagar un alquiler o de desear dinero rápido».
Por otra parte, ha criticado a «los grandes y poderosos» que, en su opinión, «nos roban en nuestra cara», calificando su película como una «mini venganza» contra la «impotencia social» que se siente en la actualidad. Echevarría también defendió el carácter satírico de su obra, asegurando que «no hay nadie decente» en la sociedad, y matizando que existen distintos niveles de «indecencia». «Hay indecentes que nos roban el erario público y se ríen en nuestra cara», lamentó.
Belén Rueda, por su parte, elogió a Echevarría y confesó que se unió al proyecto por la «complejidad» del guion, destacando que la película aborda «muchos temas y miserias humanas». Jaime Olías definió su personaje como la mezcla de «ambición ingenua y torpe», lo que refleja la presión de «perder» más que la de «conseguir». «En la sociedad actual, nos creemos que estamos siendo listos y, en realidad, todos estamos siendo ingenuos compitiendo unos con otros», concluyó.
