España está viviendo un cambio silencioso, pero muy importante. Cuanta más electricidad se genera a partir del sol y del viento, menos influencia tiene el gas en el sistema y más protegido queda el país cuando los mercados internacionales se ponen nerviosos. Actualmente, ese nerviosismo es palpable, ya que las tensiones geopolíticas vuelven a agitar el precio del petróleo y del gas.
La conclusión principal es clara, aunque tiene matices. El modelo de energías renovables está haciendo a España más resiliente en el mercado mayorista de electricidad, aunque el ahorro no siempre se refleja completamente en la factura de hogares y empresas. ¿La razón? En gran medida, porque existen otros costos del sistema que influyen, como las redes o los servicios de ajuste, y todavía hay una falta de almacenamiento y flexibilidad.
Menos gas en la electricidad
BBVA Research sitúa a España como un caso destacado dentro de Europa debido a su mayor peso de renovables. Según su análisis, la cuota de energía renovable en la generación eléctrica española podría ascender al 57% en 2025, en comparación con el 42% en el conjunto europeo.
Este cambio se traduce directamente en emisiones y en seguridad energética. Según el mismo documento, la generación fósil disminuye de alrededor del 32% en 2022 al 17% “hoy”, lo que reduce la exposición a combustibles importados y, con ello, también el CO₂ asociado a la producción de electricidad. Esto no es un detalle menor.
Además, no solo importa cuánta energía renovable hay, sino cuándo se establece el precio. BBVA Research indica que, en España, las horas en las que el precio lo fijaba el gas (ciclos combinados) han disminuido considerablemente, pasando de alrededor del 25% al 30% a menos del 10% en 2024, mientras que las renovables pasan de establecer aproximadamente el 20% a más del 30% en 2024. Esto, sin duda, cambia las reglas del juego.
El precio mayorista baja, sobre todo cuando el gas aprieta
Cuando entra mucha energía eólica o fotovoltaica, estas tecnologías desplazan a las más costosas y el precio mayorista suele bajar. Este fenómeno se relaciona con el concepto de «merit-order», que significa que la electricidad más barata se inyecta primero y empuja a las más caras hacia fuera. En la práctica, esto se nota especialmente en los días en los que antes existía mucha inestabilidad.
BBVA Research aporta cifras a ese impacto. Su estimación sugiere que un incremento de unos 20 puntos porcentuales en la penetración renovable (aproximadamente del 45% al 65%) podría haber reducido el precio mayorista en torno a un 20% entre 2021 y 2024 (con 2024 proyectado a partir de datos disponibles hasta junio de 2024). También advierte que este efecto es más pronunciado cuando el gas es caro.
A nivel europeo, el gas sigue jugando un papel clave como tecnología marginal, por lo cual las oscilaciones del gas se transmiten fácilmente al mercado eléctrico. Sin embargo, en España, esta relación se ha debilitado y el mercado mayorista es “menos sensible” al gas en comparación con países como Italia, Alemania o Francia, según el propio informe. Esto, en un contexto de tensión internacional, actúa como un pequeño amortiguador.
La factura de la luz no baja al mismo ritmo
Aquí entra la parte que muchos consumidores reconocen al abrir el recibo. Aunque el mercado mayorista baje, la factura final incluye más componentes, como peajes de red, cargos regulados, impuestos y costos de operación del sistema. Por ello, BBVA Research recalca que la resiliencia del mercado mayorista solo se refleja de manera parcial en el precio minorista.
Uno de los conceptos que más pesa en estos momentos son los servicios de ajuste, que son necesarios para mantener el sistema estable cuando la generación es variable. El informe destaca que estos costos han pasado de ser menos del 10% “históricamente” a alcanzar picos del 50% al 60% en 2024 y 2025, y lo atribuye a redes no completamente preparadas, almacenamiento limitado y retrasos en inversiones “anticipatorias”.
Dicho de otra forma, el sistema se está volviendo más complejo. Hay más energía renovable, sí, pero también se requiere mayor gestión de picos, rampas y congestiones de red. Esto explica por qué, en muchas casas y negocios, la sensación no siempre coincide con la noticia de que «baja el mayorista».
La dependencia energética global sigue siendo alta
Un punto clave para entender el panorama es que electricidad no es lo mismo que energía total. El Balance Energético de España 2024 del MITECO sitúa la dependencia energética exterior en torno al 68%, lo que refleja que aún se importan grandes cantidades de energía para cubrir la demanda nacional. Además, el transporte sigue siendo el principal consumidor de energía final.
Por esto, el Gobierno enfatiza que el siguiente paso es electrificar más la economía. En un comunicado del Club Español de la Energía (Enerclub), el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, asegura que el despliegue de renovables y la eficiencia “está teniendo resultados” y añade que hay que seguir aprovechando oportunidades que pasan “en parte” por la electrificación. También subraya que España cuenta con “un sector energético de los más sólidos de Europa” que, en tiempos de crisis, le permite estar “algo más tranquilos”.
La propia industria renovable advierte que ahí se encuentra el cuello de botella. Santiago Gómez, presidente de APPA Renovables, señala que se ha vivido “un año de récord” con la incorporación de “más de 11 GW” de potencia renovable, pero también advierte sobre los “tímidos incrementos” de la demanda y el “incumplimiento del ritmo de electrificación” de la economía. En traducción, hay más oferta limpia, pero falta consumo eléctrico que la absorba.
Lo que viene ahora
El reto ya no es solo instalar más energías renovables, sino integrarlas adecuadamente. La misma nota de Enerclub indica que la fotovoltaica ha alcanzado los 52 GW instalados y que, en eólica, se registran 32.910 MW disponibles, representando una cobertura de demanda del 22%. Estas son cifras que demuestran potencia, pero también revelan la necesidad de red, planificación y estabilidad regulatoria para garantizar que todo funcione en conjunto.
En esta línea, la presidenta de Aeléc, Marina Serrano, pide situar la electrificación en el centro de la política energética y reclama un impulso “decidido” en la inversión en redes eléctricas, con un marco estable que complemente la nueva generación de energías renovables y la demanda con seguridad y eficiencia. Es una afirmación técnica, pero en esencia se refiere a que no se “atasque” el sistema.
Y aquí también juega un papel fundamental la movilidad eléctrica y la gestión inteligente de la demanda. En el comunicado, AEDIVE enfatiza que el principal reto no es tanto la disponibilidad de energía, sino “la gestión eficiente de la demanda”, la integración en red y aprovechar el vehículo eléctrico como recurso flexible. En términos sencillos, cargar de forma eficiente y en los momentos adecuados puede ser tan crucial como tener suficientes puntos de recarga.
El informe ha sido publicado por BBVA Research.
