
MADRID, 2 de mayo. Un tribunal federal de Nueva York ha ordenado la paralización de la orden de la Casa Blanca para suspender el estatus de protección temporal para más de 2.800 ciudadanos yemeníes en Estados Unidos que estaban a punto de ser expulsados de nuevo a su país.
El estatus de protección temporal es una medida de gracia que Estados Unidos ha concedido a extranjeros que escapan de la amenaza del conflicto armado o de desastres naturales. Esta política ha sido objeto de una eliminación sistemática por parte de la Administración Trump desde el comienzo de su segundo mandato.
El juez de distrito estadounidense Dale Ho, en Manhattan, ha admitido la demanda de un grupo de ciudadanos yemeníes contra el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos por su decisión de retirarles este estatus a partir del lunes, lo que representa un peligro significativo para ellos, dado que regresarían a un país que aún está inmerso en un conflicto armado interno entre la insurgencia hutí y el gobierno reconocido por la comunidad internacional, así como ante la amenaza de una guerra con Irán.
El magistrado argumenta su decisión en que el Departamento de Seguridad Nacional no siguió los cauces adecuados para declarar la retirada del estatus. La Casa Blanca ha prometido que apelará la orden del juez, designado en su día por el presidente demócrata y predecesor de Donald Trump, Joe Biden.
Sin embargo, el destino de estos ciudadanos yemeníes sigue siendo incierto. Esta misma semana, el Tribunal Supremo de Estados Unidos aceptó una apelación del Gobierno contra fallos similares que han impedido poner fin al mismo tipo de protección humanitaria para más de 350.000 personas de Haití y 6.100 de Siria.
