
Archivo – Bruxismo – HOPE CONNOLLY/ ISTOCK – Archivo
MADRID, 24 Abr. (EDIZIONES) – Apretar o rechinar los dientes se ha asociado tradicionalmente al estrés y al sueño, pero la evidencia actual está cambiando este enfoque. El bruxismo no es una enfermedad en sí misma, sino un comportamiento muscular con posibles implicaciones clínicas que pueden ir desde el desgaste dental hasta el dolor cervical o las cefaleas. Además, lejos de limitarse a la noche, el tipo más frecuente es el que ocurre durante el día, muchas veces de forma inconsciente.
Según explica el odontólogo Miguel de Pedro, presidente de la Sociedad Española de Disfunción Craneomandibular y Dolor Orofacial (SEDCYDO), este hábito puede incluso actuar en algunos casos como una respuesta del organismo ante otros problemas, como trastornos del sueño o el reflujo. Por eso, el abordaje actual no se centra solo en proteger los dientes, sino en identificar las causas y adaptar el tratamiento a cada paciente, individualizando siempre cada caso.
Durante una entrevista con Salud Infosalus, el también director del máster de Dolor orofacial, medicina oral y medicina dental del sueño de la Universidad Europea de Madrid lamenta que en la actualidad hay numerosas ideas falsas sobre el bruxismo, recordando que, según los últimos consensos, «no es más que una actividad muscular de los músculos masticatorios caracterizada por apretar, rechinar o empujar la mandíbula».
Bajo esta perspectiva, el bruxismo no solo se observa en el paciente que por la noche aprieta o rechina los dientes; también se presenta en aquellos que, durante el trabajo, en situaciones de estrés o concentrados, aprietan la mandíbula sin necesidad de contacto entre los dientes. Este experto distingue dos tipos de bruxismo:
1. Bruxismo de vigilia:
Ocurre cuando la persona está despierta y se caracteriza por el apretamiento de dientes y la tensión mandibular. Esta persona está en tensión continua o apretando la mandíbula.
2. Bruxismo del sueño:
Es el más conocido, ya que sucede mientras dormimos y no podemos controlar.
Actualmente, la prevalencia del bruxismo es alta, siendo más frecuente el bruxismo de vigilia. Miguel de Pedro señala que «una de cada cuatro personas presenta bruxismo de vigilia, mientras que alrededor del 10% al 20% presenta bruxismo del sueño». Los porcentajes podrían estar aumentando, especialmente debido a nuestro ritmo de vida actual y a los niveles de estrés diarios, así como por una mayor conciencia social y profesional sobre el tema.
Un factor protector
El presidente de la SEDCYDO indica que es común que quien sufre de estrés y ansiedad, y, en consecuencia, bruxismo, lo presente tanto durante el día como en su descanso nocturno. Sin embargo, advierte que el bruxismo nocturno no siempre está provocado por el estrés o la ansiedad. En ocasiones, puede ser una consecuencia de un síntoma mayor y convertirse en un factor protector.
Las causas del bruxismo son multifactoriales, fundamentalmente relacionadas con el estrés y la ansiedad, que son la principal etiología en los bruxismos de vigilia. Este apretamiento mandibular puede aliviar situaciones de carga emocional o extrema concentración. Sin embargo, en el caso del bruxismo del sueño, a menudo responde a un factor protector. «Muchos pacientes aprietan o rechinan los dientes como consecuencia de otras entidades más graves, como la apnea obstructiva del sueño o problemas de reflujo», indica De Pedro, quien subraya que el bruxismo puede ofrecer pistas sobre problemas de salud subyacentes.
Consecuencias del bruxismo
Las principales consecuencias del bruxismo, según Miguel de Pedro, son:
- Desgaste dental mayor al fisiológico.
- Fracturas en los dientes y en prótesis o coronas.
- Aumento de la sensibilidad dental.
- Dolor muscular y cervical, rigidez en cuello y mandíbula, y cefaleas.
Cabe destacar que es posible controlar el bruxismo. Identificar las causas subyacentes es crucial; por ejemplo, la apnea obstructiva del sueño o el reflujo nocturno pueden ser tratados, eliminando así el bruxismo. Sin embargo, el estrés requiere un enfoque diferente, ya que una férula no elimina el estrés, sino que amortigua el daño en los dientes.
Pautas a seguir en el día a día
El manejo del bruxismo incluye mejorar y gestionar los factores que provocan estrés o ansiedad. De Pedro sugiere:
- Disminuir el tiempo frente a pantallas.
- Incluir sesiones de mindfulness.
- Aumentar la actividad física.
Para aliviar las consecuencias del bruxismo, es recomendable un enfoque individualizado e integrador, centrándose en los hábitos de vida del paciente. Las férulas oclusales pueden ser útiles, pero deben aplicarse tras una evaluación personalizada. Si hay dolor muscular, considera tratamientos como fisioterapia, infiltraciones de anestésicos locales, punción seca o incluso toxina botulínica para tratar las consecuencias —aunque no cura el bruxismo— recordando siempre que no todos los pacientes presentan las mismas necesidades.
