MADRID, 13 Abr. – El presidente estadounidense, Donald Trump, ha afirmado este lunes que no pedirá disculpas al Papa León XIV, a quien acusa de tener «un problema con la ley y el orden». Trump hizo estas declaraciones después de que el Pontífice lo criticara, calificándolo de «débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior» debido a su oposición a las acciones militares de Estados Unidos.
«No voy a pedir disculpas. El Papa León ha dicho cosas que están equivocadas», enfatizó Trump a la prensa desde la Casa Blanca, insistiendo en que «el Papa León es muy blando sobre delincuencia».
El presidente subrayó que «creemos firmemente en la ley y el orden», añadiendo que «él parece que tenía un problema con eso».
Trump también argumentó que «no le gusta lo que estamos haciendo con respecto a Irán, pero Irán quiere ser una nación nuclear para poder exterminar al mundo. No puede pasar». Explicó que «Leo no estaría contento con el resultado» porque «habría cientos de millones de muertos, y eso no va a pasar».
En un giro inesperado, Trump mencionó que el hermano del Papa «es un gran MAGA», en referencia al movimiento «Make America Great Again». «¿Sabes? Su hermano es un gran MAGA y es un gran tipo, Lewis», agregó.
Además, Trump fue cuestionado sobre una imagen que compartió en redes sociales, donde se le veía en una pose similar a la de Jesús de Nazaret, que terminó borrando. «Bueno, no era una fotografía. Era yo. La he publicado. Pensé que era yo como médico. Tiene que ver con la Cruz Roja y con un trabajador de la Cruz Roja, a quienes apoyamos. Se supone que soy yo como médico, haciendo que la gente mejore», afirmó, subrayando que «yo hago que la gente mejore mucho».
Ante las críticas, Trump indicó que «solo los medios mentirosos (‘fake news’) pueden salir con eso». «Lo he oído y dije, ¿cómo pueden salir con eso?», se mostró visiblemente indignado.
Estas declaraciones han resonado en un contexto donde el Papa León XIV se ha manifestado en contra de la actividad bélica en múltiples países, incluidas Ucrania, Líbano y Sudán, además de criticar la situación en Irán el pasado miércoles, lamentando la «violencia y la devastación» y el «clima generalizado de odio y miedo».
