
MADRID, 31 Mar. – Un equipo internacional de científicos ha publicado un artículo de opinión a través del cual ha advertido que jabones, toallitas, aerosoles y otros productos antibacterianos de uso diario contribuyen silenciosamente al aumento global de la resistencia a los antimicrobianos.
«Las estrategias globales contra la resistencia a los antimicrobianos se han centrado en hospitales y granjas, pasando por alto productos cotidianos de uso doméstico que pueden contribuir a su desarrollo», ha afirmado Miriam Diamond, una de las autoras principales de este texto y profesora de la canadiense Universidad de Toronto.
En esta línea, el artículo expone que la mayoría de los esfuerzos mundiales para prevenir esa resistencia se han enfocado en el uso excesivo de antibióticos en la atención médica y la agricultura, tal como han explicado investigadores de universidades e institutos de Estados Unidos, Canadá, Brasil y Suiza.
Estos expertos han destacado la creciente evidencia de que los biocidas comúnmente utilizados en productos domésticos, como los compuestos de amonio cuaternario y el cloroxilenol, pueden promover la resistencia de las bacterias no solo a los propios productos químicos, sino también a medicamentos antibióticos esenciales.
No aportan ningún beneficio adicional para la salud
Por ello, este artículo aborda los elementos mencionados, que no aportan ningún beneficio adicional para la salud en la mayoría de los casos. Además, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, las infecciones resistentes a los antibióticos ya causan más de un millón de muertes al año en todo el mundo y podrían convertirse en una de las principales causas de fallecimiento en 2050, al igual que el cáncer.
«Los biocidas presentes en jabones y desinfectantes se vierten diariamente por millones de desagües domésticos, llegando a los sistemas de aguas residuales y al medio ambiente en general, donde crean las condiciones ideales para que las bacterias se adapten y se vuelvan más difíciles de eliminar», ha continuado Diamond.
A tenor de lo expuesto, considera que disminuir la utilización de estos productos «debería ser un objetivo prioritario para la prevención de la resistencia a los antimicrobianos». Esta «es una medida obvia para combatir la resistencia a los antimicrobianos», ha subrayado Rebecca Fuoco, otra de las autoras principales de este texto y directora de Comunicación Científica del Green Science Policy Institute.
«Al eliminar gradualmente los aditivos antibacterianos innecesarios, podemos reducir la contaminación química, proteger la salud pública y ayudar a frenar la propagación de superbacterias», ha proseguido Fuoco, quien junto al resto de firmantes ha destacado numerosos estudios de laboratorio y de circunstancias reales que demuestran que los niveles ambientales de estos químicos permiten que las bacterias resistentes sobrevivan y se propaguen.
