El Hospital General Universitario Gregorio Marañón ha realizado por primera vez en España un cateterismo linfático en una paciente pediátrica con cardiopatía congénita. Este procedimiento se llevó a cabo en una niña de 6 años, quien nació con una malformación genética en su corazón al contar con un único ventrículo funcional. Gracias a esta técnica pionera, se logró evitar el trasplante cardiaco que la menor necesitaba.
MADRID, 11 ago. (EUROPA PRESS) – La intervención, que duró doce horas, requirió la colaboración de más de 30 profesionales de diferentes especialidades, además de la asesoría de un experto norteamericano, Sanjay Sinha, cardiólogo pediatra intervencionista del UCLA Mattel Children’s Hospital de Los Ángeles.
La paciente presentaba una acumulación anómala de linfa en los pulmones, conocida como quilotórax, que le causaba una tarjeta de vulnerabilidad a infecciones y malnutrición. Esta condición se veía agravada por una complicación adicional que dificultaba su respiración y formaba tapones obstructivos en las vías respiratorias, lo que podría haber llevado a la necesidad de un trasplante. La situación exigía un enfoque preciso, ya que las cirugías como la cirugía de Fontan, común en estos casos, conllevan sus propios riesgos.
TRES FASES, DOS TÉCNICAS PIONERAS
El procedimiento se estructuró en tres fases. En la primera, se accedió al sistema linfático a través de una punción en los ganglios de la región inguinal, donde se inyectó un contraste para localizar la zona afectada con gran precisión. La segunda fase, realizada de manera excepcional, incluyó una linfangiografía dinámica con resonancia magnética. Esta técnica avanzada permitió visualizar el flujo de la linfa en tiempo real, proporcionando a los radiológos pediátricos imágenes detalladas para identificar el origen de la lesión.
La última fase se centró estrictamente en el cateterismo linfático. Durante esta, se embolizó una malformación linfática, utilizando microcatéteres de un milímetro y material específico para sellar la fuga y restaurar la circulación linfática adecuada. Este proceso, que requirió mucha complejidad y precisión, finalizó con éxito y la paciente fue trasladada a la UCI Pediátrica en buen estado y sin complicaciones.
UNA TREINTENA DE PROFESIONALES
La intervención fue posible gracias a un equipo multidisciplinario que incluyó radiólogos pediátricos, radiólogos intervencionistas, cardiólogos pediátricos, así como personal de anestesiología y enfermería. Sanjay Sinha, como asesor externo, elogió la alta cualificación del equipo y las instalaciones, destacando que las imágenes obtenidas en el estudio de resonancia magnética eran incluso superiores a algunas en Estados Unidos.
El Hospital Gregorio Marañón, reconocido como centro nacional para Cardiopatías Congénitas, tiene la intención de incorporar este procedimiento en su oferta asistencial. De esta manera, se busca evitar que las familias deban desplazarse a otros centros en el extranjero para recibir tratamientos de igual complejidad. José Luis Zunzunegui, jefe de sección de Cardiología Infantil Intervencionista, afirmó que están «ultimando los protocolos y coordinando los equipos» para ofrecer este tipo de procedimientos a los niños con problemas similares.
Finalmente, estas técnicas no sólo mejoran la calidad de la atención, sino que también ayudan a identificar posibles complicaciones antes de las cirugías cardíacas, optimizando así los resultados quirúrgicos y la calidad de vida de los pacientes pediátricos.
