La exportación de alimentos ecológicos en España alcanza máximos históricos
España lidera la producción ecológica en Europa y alcanza cifras históricas en exportación, pero el mercado interno sigue sin responder por falta de apoyo institucional y cambios estructurales.
Las exportaciones de productos ecológicos siguen subiendo en España. Sin embargo, el consumo interno de alimentos «bio» sigue siendo escaso.
Un dato llama la atención: un 21 % de los alimentos orgánicos que se consumen en España no se distribuye por los canales convencionales (tiendas, supermarcados ecológicos, grandes superficies…). Hablamos de casi un cuarto del total del consumo. Es una cifra significativa.
Según el Análisis de la Caracterización y Proyección de la Producción Ecológica publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), en 2024, exportamos alimentos ecológicos por un total de 3.884 millones de euros.
Además, las importaciones se redujeron a la mitad, hasta 782 millones de euros.
Todo ello ha permitido que la balanza comercial ecológica se eleve hasta 3.102 millones, el máximo de la serie histórica. Pero no todo es miel sobre hojuelas. El consumo interno, como ya hemos dicho y no nos cansaremos de repetir, no está a la altura de esos datos en exportación. ¿Qué está pasando?
Falta de implicación institucional y barreras económicas
Ya hemos analizado en otros artículos la razón por la cual creemos que el consumo interno en España no despega. Falta involucración por parte de la Administración (un IVA 0, incentivos fiscales, campañas informativas… como viene reclamando el sector desde hace años), alta inflación, precios de la vivienda por las nubes, crisis internacionales, trabajos precarios, etc.
Los datos que ha proporcionado el MAPA para 2024 son bastante elocuentes: los consumidores españoles buscan alternativas a los canales convencionales: más de un 21 % del consumo no pasa ni por supers «bio», ni por tiendas tradicionales, ni por el comercio online ni por las grandes superficies.
Si se tuviera en cuenta la producción y el consumo privado en pequeños huertos, granjas… probablemente esa cifra podría alcanzar hasta un 30 %.
El consumo interno no acompaña al crecimiento exportador
El gasto de los consumidores españoles en productos ecológicos alcanzó en 2024 los 2.890 millones de euros, un ligero descenso del 0,89 % respecto a 2023. El gasto per cápita se situó en 59,44 euros, con un 94,2 % del consumo realizado en el hogar. Los productos ecológicos representaron el 3,2 % del gasto total en alimentación.
A pesar de que somos grandes productores de alimentos ecológicos, la mayor parte de esa producción orgánica se exporta a países europeos y, en menor medida, a Estados Unidos, Japón, etc.
No parece muy congruente que, siendo tan productores, veamos cómo los tesoros y las joyas de nuestros cultivos y granjas se vayan, principalmente, a países como Alemania, Dinamarca, Suiza, Francia, etc.
Para cerrar el círculo ecológico, el comercio tiene que ser de proximidad. Y nos atreveríamos a decir más: para que sea ecológico e impecable desde un prisma social, la relación entre el consumidor y el productor, cuanto más directa, mejor…
Un modelo ecológico incompleto sin comercio local
El consumo «bio» se repartió así en lo que concierne a los canales de distribución: las tiendas tradicionales concentraron el 29,1 % del consumo, seguidas de supermercados (28,6 %), tiendas de descuento (11 %), hipermercados (10,1 %) y comercio electrónico (3,3 %). El 21,1 % restante escapa a los canales convencionales.
¿A qué nos estamos refiriendo? Ferias, cooperativas de consumo, ventas directas en fincas, etc. La cuota de mercado de supermercados y tiendas de descuento continuó en aumento, mientras que los hipermercados retrocedieron ligeramente y el comercio electrónico mantuvo su crecimiento. Los canales alternativos están en auge.
Es muy positivo que la relación directa entre consumidores y productores siga en aumento y tenga una posición robusta. Nos parece el mejor tipo de comercio posible. Sin intermediarios, sin especuladores, sin usureros. Y, si puede ser, con dinero en efectivo. Es un comercio más sano y más ético.
Preferencias ciudadanas frente a la realidad del mercado
La ciudadanía valora muy positivamente la posibilidad de comprar directamente a los pequeños productores. El 97 % de los españoles se siente atraído por este modo de consumo. Aun así, solo un 14 % lo lleva a cabo de forma habitual.
Así se desprende del informe «El consumo de proximidad en España«, elaborado por ClicKoala, la Universidad de Castilla-La Mancha, ANDATA y Empírica Influentials & Research, que presenta los resultados de una encuesta representativa realizada a consumidores españoles.
En un escenario sin barreras de acceso ni precio, las preferencias se inclinan por la compra directa a pequeños productores, los alimentos sin químicos (ecológicos), la proximidad, la ganadería de pastoreo, lo artesanal y las empresas familiares.
Es un modelo muy atractivo para el público y, en gran medida, es el modelo que defiende BioCultura… que haya, al menos, un conocimiento, una proximidad… entre los que producen y los que consumen.
Los patrones de distribución revelan que las tiendas y supermercados tradicionales dominan las ventas de productos orgánicos; sin embargo, más de un 20 % se realiza a través de canales alternativos como la venta directa a agricultores, cooperativas y ferias, lo que fortalece las cadenas de suministro cortas y estrecha las relaciones entre productores y consumidores en todas las regiones.
La opinión pública favorece firmemente la compra directa a pequeños productores, valorando la proximidad, los alimentos sin químicos y los métodos artesanales. Si bien el interés es generalizado, la participación regular sigue siendo limitada, lo que pone de manifiesto las barreras estructurales que impiden una adopción más amplia de modelos de consumo locales y orgánicos.
