Recientemente, se han llevado a cabo esfuerzos significativos para rescatar tortugas marinas que sufrieron ‘aturdimiento por frío’ en aguas de Nueva Inglaterra. Cuando la temperatura del agua baja repentinamente, estos reptiles de sangre fría reducen su actividad, lo que puede resultar en pérdida de la capacidad de nadar y, en consecuencia, arrastrarlas a la deriva o vararlas en la costa.
Un traslado urgente para salvar a la tortuga marina más amenazada
Las tortugas, víctimas de este fenómeno en las frías aguas de Nueva Inglaterra, fueron rescatadas y transportadas cuidadosamente en cajas de plátanos desde el Acuario de Nueva Inglaterra hasta el Aeropuerto Internacional de Marathon en los Cayos de Florida. Según Bette Zirkelbach, directora del Hospital de Tortugas, «las tortugas marinas son ectotérmicas, lo que significa que adquieren la temperatura del aire y del agua que las rodea. Cualquier temperatura por debajo de los 10 °C puede convertirse en un evento de mortalidad para una tortuga.»
Zirkelbach también señaló que, debido al calentamiento global, las tortugas permanecen en la bahía de Cape Cod por más tiempo del habitual. Cuando una ola de frío intenso llega de manera repentina, estas tortugas jóvenes quedan atrapadas.
Se debe tener en cuenta que «el ‘aturdimiento por frío’ es una reacción hipotérmica que ocurre cuando las tortugas marinas están expuestas al agua fría durante un tiempo prolongado. Normalmente, esto las hace dejar de comer y nadar», agregó.
El papel del Hospital de Tortugas en la recuperación de estos ejemplares
Al llegar al Hospital de Tortugas, los especímenes fueron sometidos a exámenes para detectar posibles casos de neumonía, infecciones u otras afecciones. Durante su estancia en los Cayos de Florida, las tortugas permanecerán en tanques exteriores con agua caliente hasta que recuperen su actividad normal. El tiempo de tratamiento y rehabilitación dependerá de los resultados obtenidos, indicaron los responsables.
«El ‘aturdimiento por frío’ es una reacción hipotérmica que ocurre cuando las tortugas marinas están expuestas al agua fría durante un tiempo prolongado. Normalmente hace que dejen de comer y nadar», agregó Zirkelbach.
La tortuga lora, ‘Lepidochelys kempii’, es la especie de tortuga más rara y más amenazada del mundo, y su hábitat se extiende por el océano Atlántico desde Terranova hasta Venezuela, encontrándose en todo el Caribe y el golfo de México.
Este rescate pone de relieve la fragilidad de la tortuga lora y los múltiples desafíos que enfrenta, que van desde el cambio climático y la contaminación hasta la pesca incidental. Cada ejemplar salvado representa una esperanza para la supervivencia de la especie, cuya población ha disminuido drásticamente en las últimas décadas.
Además, el evento subraya la importancia del trabajo coordinado entre la comunidad científica y la sociedad civil. La protección de especies en peligro crítico no solo depende de grandes políticas ambientales, sino también de la acción inmediata, la conciencia colectiva y el compromiso de proteger la biodiversidad marina frente a un entorno cada vez más cambiante.
