
La directora Nagore Eceiza denuncia en su nuevo cortometraje documental ‘Zona Wao’ que la actividad de las empresas petroleras en Ecuador está generando nuevas formas de violencia hacia las mujeres indígenas. Estas son víctimas de maltrato y enfermedades sexuales debido al alto consumo de alcohol y la prostitución asociada a los hombres de las comunidades afectadas.
Según Eceiza, «la colonización de las petroleras ha llevado a una brecha de género significativa entre hombres y mujeres indígenas, puesto que los trabajos de la petrolera son para los hombres, mientras que ellas deben realizar los trabajos de campo». Su cortometraje está en la lista de nominaciones a los Premios Goya, que se celebrarán el próximo 28 de febrero, y se presentará en un pase de prensa en la Academia de Cine de Madrid el lunes 15 de diciembre.
La cineasta explica que esta brecha de género y el proceso de colonización han cambiado la forma tradicional de socialización de esas comunidades, así como las necesidades impuestas a los hombres. «Las propias petroleras han creado necesidades, como el alcohol o la prostitución, y todo esto afecta directamente a las mujeres, generando maltrato en los hogares e incluso enfermedades», lamenta.
Eceiza también destaca que la colonización es evidente en la educación y la sanidad, ya que son las propias empresas petroleras las que asignan a los profesionales en la zona, aunque, según ella, «quizás no son los mejores para diagnosticar determinadas enfermedades». En el ámbito educativo, denuncia la falta de profesores que enseñen en guaraní, el idioma de las comunidades indígenas, advirtiendo que su cultura ancestral «también está en riesgo».
El documental ‘Zona Wao’ surge a raíz de una «fotografía impactante» de un campo de fútbol de césped artificial en medio de la selva, resultado de una «compensación» por la contaminación de los ríos. Eceiza comenta que se les ofreció construir una planta depuradora o un campo de fútbol, y la comunidad optó por lo segundo, lo que representa una triste realidad.
Durante el rodaje, la directora y su equipo sufrieron presión por parte de las empresas petroleras, que los expulsaron de un área restringida de una compañía mientras usaban un dron para grabar. «Usamos un dron sin poder entrar al perímetro de PetroEcuador, y cuando se enteraron, se pusieron en contacto con el líder de la comunidad y nos echaron. No les hacía gracia que estuviésemos contando lo que pasaba allí», recuerda Eceiza.
Por último, Eceiza hace un llamado a los consumidores españoles para que sean «conscientes» de las prácticas que se están llevando a cabo en otras partes del mundo por las empresas que los proveen de servicios. Afirma: «La idea de sostenibilidad, de eco y la etiqueta verde no refleja la verdadera ecología que nos intentan vender. Lo que realmente permite un equilibrio en el mundo es que seamos responsables con nuestro consumo y no excedamos en el mismo».
