MADRID, 12 Dic. (EUROPA PRESS) – Durante años, miles de pacientes con cáncer de cabeza y cuello han atravesado tratamientos difíciles, tanto como la propia enfermedad. Sin embargo, un nuevo avance ha abierto una puerta inesperada: una alternativa capaz de tratar el tumor sin dañar tanto al cuerpo. Un equipo internacional de investigadores ha analizado esta opción que comienza a transformar la radioterapia.
La pregunta que guía esta investigación es crucial: ¿podemos tratar el cáncer con la misma eficacia, pero con menos daño para el paciente? La respuesta de este estudio sugiere un cambio profundo en la manera en que los especialistas abordan los casos más complejos.
Un Avance en Supervivencia que Cambia el Juego
Un estudio dirigido por investigadores del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas (Estados Unidos) es el primero en demostrar un beneficio en la supervivencia de la terapia de protones en cáncer de cabeza y cuello. Publicado en ‘The Lancet’, el estudio muestra un beneficio significativo en la supervivencia de pacientes con cáncer orofaríngeo tratados con terapia de protones (IMPT) en comparación con aquellos que recibieron radioterapia convencional (IMRT).
“Esta es una evidencia importante y de primer nivel que demuestra que la terapia de protones ofrece beneficios tanto en la supervivencia como en la calidad de vida de estos pacientes, y debería ser el tratamiento de referencia para casos avanzados de cáncer orofaríngeo”, comenta el doctor Steven Frank, director ejecutivo de tecnología e innovación y subdirector de la división de programas estratégicos de Oncología Radioterápica.
Además, el doctor Frank señala que “estos resultados evidencian las ventajas de la terapia de protones para pacientes con cáncer de cabeza y cuello, y podrían sentar las bases para mejorar el acceso a este tratamiento para más pacientes”.
Los cánceres orofaríngeos, los cuales son tipos de cáncer de cabeza y cuello, son comúnmente tratados con terapia de protones, en gran parte debido a su proximidad a órganos y tejidos sensibles. Esto los convierte en candidatos ideales para ensayos de fase III aleatorizados y de gran tamaño.
La radioterapia tradicional (o radioterapia de intensidad modulada – IMRT) utiliza fotones que atraviesan el cuerpo, lo que puede provocar daños colaterales en tejidos sanos. En contraste, la terapia de protones, conocida como terapia de protones de intensidad modulada (IMPT), presenta propiedades físicas y biológicas únicas que minimizan la exposición a la radiación y los daños colaterales infligidos a los tejidos normales.
El Mayor Ensayo de su Tipo hasta la Fecha
Este innovador estudio indica que los pacientes con cáncer orofaríngeo que recibieron terapia de protones (IMPT) tuvieron mayores probabilidades de sobrevivir cinco años en comparación con los tratados con radioterapia tradicional (IMRT). En total, 440 pacientes con enfermedad en estadio III o IV fueron tratados en múltiples centros de protones en EE. UU., alcanzando una supervivencia general del 90,9% en el grupo de protones frente al 81% en el grupo de radioterapia convencional, lo que representa una diferencia estadísticamente significativa.
Otras conclusiones clave incluyen que los pacientes sometidos a terapia de protones presentaron menores probabilidades de experimentar dificultad para tragar (34% a 49%), dependencia de sondas de alimentación (26,8% a 40,2%), sequedad bucal (33% a 45%) o linfopenia grave (disminución de un tipo específico de glóbulo blanco) en comparación con quienes recibieron radioterapia tradicional.
“Es fundamental que los pacientes comprendan que ambos tratamientos, la terapia de protones y la radioterapia tradicional, son excelentes opciones”, expone el doctor Frank. “Sin embargo, estos resultados subrayan el beneficio de la terapia de protones en pacientes con cáncer orofaríngeo, junto con la reducción de toxicidades graves durante el tratamiento y menor dependencia de sondas de alimentación.”.
Este ensayo es, hasta la fecha, el mayor ensayo aleatorizado de fase III que compara la terapia de protones con la radioterapia tradicional. El estudio incluyó a 440 pacientes en 21 centros de EE. UU., estratificándolos según su estado serológico respecto al VPH, consumo de tabaco y si habían recibido quimioterapia de inducción.
El criterio principal de evaluación del estudio fue la tasa de supervivencia libre de progresión a tres años, que fue del 82,5% para el grupo de protones y del 83% para el grupo tradicional; una diferencia que no fue estadísticamente significativa. Sin embargo, las tasas de supervivencia libre de progresión a cinco años fueron del 81,3% con la terapia de protones y del 76,2% con la radioterapia convencional.
