La escritora ourensana Míriam Reyes, Premio Nacional de Poesía 2025, ha realizado su debut en la narrativa con ‘La edad infinita’, un título que evoca ‘la edad del gran quiebre’, ese momento en que ‘uno se queda para siempre’, que en su caso fueron los ocho años, cuando emigró junto con su familia de Galicia a Venezuela.
Reyes, quien nació en Ourense en 1974, explicó que ‘ese gran quiebre puede venir de muchos lados, puede venir de un trauma, una experiencia fuerte o por cualquier otro motivo. Pero hablando de mí, sí que puedo decir que dentro de mí hay una niña de ocho años.’
Una novela que ‘rehuye’ de las etiquetas
En una presentación realizada este jueves en la librería Numax de Santiago, Reyes habló de su primera novela, que combina narración con elementos de diario, crónica histórica y cuento, y que aborda el fenómeno de la emigración y el ‘desarraigo’. ‘La edad infinita’ (Editorial Tránsito) se describe en su contraportada como una ‘novela de aprendizaje’, una confesión de amor a un país de acogida y un testimonio de duelo por el ‘paraíso perdido’.
No obstante, la autora ha manifestado su rechazo a las etiquetas, que considera ajenas a su pensamiento: ‘Han dicho que si es autoficción, autobiográfica, novela de aprendizaje… No he pensado mucho en eso. No digo que las etiquetas sean buenas o malas, sino que mi cabeza no funciona de esa manera, ni en la literatura ni en la vida en general. Solo puedo decir que no se trata de prosa poética’, alegó.
Su escritura poética, probablemente, está ligada a su trayectoria, donde ha dedicado su tiempo a la poesía con la publicación de obras como ‘Espejo Negro’ (2001), ‘Bella Durmiente’ (2004) -finalista del XIX Premio de poesía Hiperión-, ‘Desalojos’ (2008), ‘Yo, interior, cuerpo’ (2013), ‘Haz lo que te digo’ (2015), ‘Pensando en frío’ (2016), ‘Sardina’ (2018) -su primer poemario en gallego- y ‘Con’, con el que ha sido galardonada este año con el Premio Nacional de Poesía. Respecto a este reconocimiento, ha expresado su ‘agradecimiento’ por el interés despertado en Galicia hacia su obra.
Reyes confesó: ‘Cuando me llamaron no sabía si ellos sabían que yo existía. Me sorprendió, porque llevo 11 años viviendo en Barcelona y nadie me había llamado hasta ahora’. Afirmó que ‘es para pensar y de agradecer. Que alguien piense que perteneces a los suyos, ser reconocida como ser humano, que se interesen por ti…’.
Trascender su historia como migrante
Los orígenes de Reyes están profundamente entrelazados con la historia que relata en su novela, que narra la vida de una niña de ocho años que en 1983 se muda de Galicia a Venezuela, y descubre lo que significa ser, primero, extranjera, y luego migrante. La narradora relata sus experiencias en un nuevo país, su nueva vida. Sin embargo, Reyes puntualiza que no se trata de una narración meramente autobiográfica, sino de algo más amplio: ‘trascender’ el ‘proceso transformativo que es la migración’.
La novela establece ‘relaciones de equivalencia entre la niña y el país’, un relato que avanza a la par que el proceso de integración de esa niña en Venezuela. ‘Está todo lo que pierdes y que ves que estás perdiendo y que dejas que se vaya para poder avanzar; y, por otro lado, todo eso nuevo que descubres, todo lo que ganas y todo lo que agradeces’, explicó la autora.
Desde la madurez, Reyes ha revisado este proceso, reflexionando sobre el deseo de pertenencia que muchas veces culmina en desarraigo, en un país que, en su momento, fue un destino atractivo para la migración, pero que al llegar ella comenzaba a perder su estabilidad económica, ahogada por la deuda.
Cuentas pendientes con su pasado
La autora ha revelado que en su novela se plasma la diferencia entre las experiencias de los padres, ‘que tenían el deseo de hacer dinero y regresar con él a su país’, y la de la niña, cuya aspiración es ‘aprenderse los nombres’ y adquirir un nuevo lenguaje.
En su obra, la protagonista confronta las cuentas pendientes con el país que la acogió, su pasado, ‘pero no desde la nostalgia ni desde la épica’. También se aborda el desarraigo, ya que Reyes terminó huyendo de Venezuela, un país que se ha convertido en un escenario de ‘éxodo’, del que han salido más de ocho millones de personas.
Al ser preguntada sobre su pasado gallego, la autora establece conexiones entre esta novela, que surgió hace años a partir de textos que escribió en su infancia, y su poemario ‘Sardina’, que también aborda la ‘experiencia transversal de la emigración’. ‘Con ‘Sardina’ volví a mi lengua, volví a estar con mi abuelo. Mi única forma de volver a él es a través de la literatura’, concluyó. EFE
