Con una decena de plantas de biometano en España, Parrilla, consejero delegado de la compañía Pretium Renovables, ha considerado que esas fábricas son “una solución, no un problema”, y que los proyectos se han desarrollado “con la mayor planificación y soluciones adaptadas a cada entorno”. En su opinión, el sector del biometano está comenzando a ser una realidad en el país, pero enfrenta obstáculos como la contestación social y los cambios normativos, sin un régimen único a nivel nacional para la tramitación de proyectos.
¿Por qué las plantas de biometano generan preocupación en algunos municipios?
En relación con las quejas por malos olores provenientes de localidades cercanas a estas plantas, Parrilla argumenta que existen mecanismos que mitigan las molestias y que “son más que suficientes”. También ha señalado que el desconocimiento genera miedo, por lo que es importante cumplir ciertas condiciones, como situar los proyectos en entornos donde no causen molestias, a una distancia adecuada de los núcleos urbanos y donde el transporte no afecte a la comunidad local.
En su opinión, se trata de lograr una solución técnica “suficiente”: “No necesitamos construir ‘ferraris’ para no molestar al entorno local; los proyectos de biometano bien ideados y diseñados son buenos”, ha añadido, citando la tecnología integrada en países vecinos.
“Estamos poniendo en la parte del inversor un peso brutal para construir superinstalaciones en procesos que quizás sean más sencillos”, ha advertido el responsable.
¿Qué pide el sector para impulsar el biometano y evitar nuevos conflictos?
Desde hace unos cinco años, el sector ha retomado la parte del biogás en el país, inyectando biometano a las redes de gas con la intención de transformar la industria consumidora de gas en gas renovable. Parrilla ha reclamado una “normativa clara que ampare el desarrollo de esas instalaciones” y la necesidad de lograr una relación con las empresas gasistas “más clara, transparente y competitiva”, con menores costes de interconexión a los gasoductos.
El sector del biometano necesita también “apoyo institucional” para impulsar una tecnología “positiva” para las zonas en las que se ubica.
El presidente de APPA Biogás ha destacado la “estrecha” relación con el sector agroganadero, dado que “el campo aporta energía y la energía vuelve al campo”, tanto a través de la gestión de residuos (purines) como del abono orgánico del suelo (digestato).
La relación con el sector agroganadero y el papel clave de los residuos
Respecto a las ayudas del fondo europeo de recuperación, que recibieron unas 80 instalaciones de biogás por unos 76 millones de euros, el responsable ha afirmado que estaban “muy enfocadas al autoconsumo” y no tanto “a proyectos industriales centrados en la inyección de biometano a la red”, lo que llevó a que “muchos promotores no lo vieron claro” y se quedaron fuera. Además, ha lamentado la falta de criterios “únicos y estables” en la tramitación de proyectos en las diferentes comunidades autónomas, pidiendo que se faciliten las condiciones de acceso y conexión a las redes de gas, así como para el consumo eléctrico.
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) considera prioritario el desarrollo de combustibles renovables, como el biometano.
La previsión para todo el biogás supone duplicar lo cuantificado en su hoja de ruta y alcanzar los 20 TWh (teravatio-hora) en 2030.
Qué falta: normativa clara, ayudas y conexión a la red
“Tenemos un reto grandísimo para poner en marcha esas instalaciones y lograr ese objetivo”, ha enfatizado. Hay un gran interés hacia un sector que ofrece rentabilidad, pero “sin apoyo de las administraciones públicas y de la parte social no vamos a llegar”, ha sostenido Parrilla.
APPA quiere que el biogás y el biometano pasen de ser residuales (0,15 %) a jugar un papel “estructural” en la descarbonización de usos térmicos, industriales y domésticos, y en la valorización de residuos en el territorio.
El sector busca normas nacionales más claras, menores costes de interconexión de la red de gas y un mayor apoyo institucional. Parrilla destaca “los estrechos vínculos con la agricultura”, ya que las explotaciones agrícolas proporcionan residuos y reciben a cambio fertilizante orgánico.
El plan energético y climático de España prioriza los gases renovables, con el objetivo de alcanzar los 20 TWh de biogás para 2030. APPA espera que el biogás y el biometano pasen de tener un papel marginal a uno estructural en la descarbonización de la industria, la calefacción y la gestión de residuos.
