MADRID, 24 Nov. (EDIZIONES) – «Dañamos nuestro cuerpo de manera constante y el sistema inmune nos va dando señales de ello, incluso a gritos, hasta que cuando no puede más decide adaptarse a la situación con un objetivo único y es que sigas viviendo, aunque con una peor calidad de vida porque te sientes inflamado, cansado, o triste», defiende durante una entrevista con Salud Infosalus la nutricionista clínica, especializada en nutrición digestiva y hormonal, y máster en microbiota humana, Blanca García-Orea Haro, más conocida como @blancanutri, con más de 1.500.000 seguidores en Instagram.
Acaba de publicar su último libro, ‘5 días para desinflamarte’ (Grijalbo), un libro centrado en la inflamación, un fenómeno cada vez más presente en nuestra sociedad. Le preguntamos cómo realmente podemos adivinar cada uno de nosotros si estamos inflamados y subraya que lo primero hay que verificar si lo que sufrimos no es de hinchazón.
La diferencia entre inflamación y hinchazón
«La inflamación es una respuesta del sistema inmune a un daño, herida, infección, por ejemplo; pero la hinchazón viene más por un problema digestivo, como que tengo poco ácido en el estómago y se me hincha la tripa, o porque tenga SIBO; son dos cosas que tenemos que diferenciar. La inflamación también incluye problemas digestivos, pero hay veces en las que simplemente tenemos hinchazón y no otros síntomas de la inflamación. Esta, aparte de problemas digestivos en muchas ocasiones, tiene otros síntomas como la fatiga, el cansancio, problemas hormonales, de acné, depresión, ansiedad; la inflamación es algo más amplio», remarca esta dietista-nutricionista.
¿Qué nos provoca inflamación?
En su libro, denuncia que lo que nos daña en este sentido, y de forma recurrente, es una mala alimentación, el estrés continuo, el sedentarismo, el tabaco, el alcohol o las drogas, la mala gestión emocional, así como la falta de descanso.
Pero también Blanca García-Orea hace referencia a otros hábitos antiinflamatorios como el comer más de lo que necesitamos, y subraya la importancia de no pasarse más de la cuenta en cuanto al consumo de calorías.
Aquí, aconseja que, para lograr un déficit calórico, lo mejor es incluir suficiente cantidad de proteína en todas las comidas, «más o menos 20-30 gramos por cada comida, aproximadamente»; a su juicio, esto nos ayudará a saciarnos, y que no tengamos hambre de manera constante.
Hay que apostar por las proteínas
«Probablemente si tienes hambre constante y comes cada poco no te estás saciando y tienes que revisar qué es lo que comes. Seguramente comes poca proteína. Si comes y no aguantas un mínimo de 3-4 horas es que te falta proteína», advierte.
En su opinión, si tienes hambre cada poco esto también puede responder a que tengas la glucosa desregulada, y puedas presentar una resistencia a la insulina, «algo bastante frecuente entre la población», y para lo que no hace falta ser diabético, tal y como asegura.
Síntomas de resistencia a la insulina
«Si presentas hambre constante, antojos por comer, que tengas más grasa abdominal, esto también es un síntoma claro de mayor resistencia a la insulina, o el que cojas más peso, y sobre todo a nivel de abdomen, que es la grasa más peligrosa. De hecho, es muy fácil tener resistencia a la insulina hoy en día porque ya solo con el cortisol alto, cuando tienes mucho estrés, aumenta la liberación de la insulina para que la glucosa esté disponible todo el rato.», explica.
«Ante estrés, estamos en una situación de amenaza y el cuerpo libera glucosa para que el ser humano cuente con energía disponible para huir ante una amenaza. La desregulación de la glucosa es algo que tenemos hoy en día muy presente, y si encima no comes suficiente proteína se te agravará todo aún más», añade.
Consejos para desinflamarnos
Con todo ello, y a la hora de desinflamarnos, esta nutricionista clínica apuesta por la pérdida de grasa porque, tal y como resalta, acumular más grasa es sinónimo de estar más inflamado: «Las células de grasa, los adipocitos, es donde se da una mayor inflamación. Potenciar la proteína por encima de los carbohidratos es importante para mantener el déficit calórico. La proteína, aparte de mejorar la termogénesis, mejora la saciedad, baja la grasa, y es que también necesitamos un mínimo de proteína para que nuestros músculos y huesos estén fuertes».
Igualmente, hace hincapié en la necesidad de regular nuestro estrés, para bajar la inflamación, pero también de dormir bien, de reducir al máximo nuestro consumo de alcohol y de tabaco, así como la importancia de la práctica de ejercicio.
