La COP30 se presenta como un escenario crucial para abordar los desafíos que plantea la descarbonización. El objetivo es mitigar los posibles efectos negativos, como la pérdida de empleos en sectores extractivos, al tiempo que se maximizan las oportunidades de empleos verdes y soluciones basadas en la naturaleza. El experto que comparte su visión en este contexto espera que esta cumbre genere resultados orientados a la acción, reconociendo que las políticas sociales y laborales son fundamentales para lograr una transición justa y efectiva.
Transición justa en la COP30: proteger a los trabajadores en la descarbonización
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) busca que la decisión final de la COP30 establezca que la política de transición debe basarse explícitamente en los derechos laborales, reconociendo así el papel esencial de las políticas de desarrollo de habilidades, la protección social y el financiamiento.
Según Gueye, no se puede alcanzar la sostenibilidad solo cuidando el medio ambiente y considerando la cuestión económica; es crucial también abordar el aspecto social. La sostenibilidad, indica, debe ser un motor para el bienestar humano.
En el caso específico de la Amazonía brasileña, donde comunidades enteras dependen del sector extractivo, no se puede exigir que abandonen esta industria «de la noche a la mañana, dejándolos a merced del hambre y la pobreza».
Empleos verdes, formación y protección social como pilares de la nueva economía
Gueye afirma que la agenda ambiental debe centrarse en el bienestar humano.
“No queremos árboles en un bosque sin personas. ¿Cuál sería el propósito de ello? La sostenibilidad tiene que ser un vehículo para el bienestar humano. Esto implica que debemos apoyar a aquellos que viven del ecosistema y utilizan combustibles fósiles, para que enfrenten la transición de manera que puedan mantener su empleo y sus medios de vida”, expresó.
Subrayó que «lo bueno» es que la mayoría de la gente está a favor de este cambio, por lo que es necesario «rescatar a los trabajadores para que puedan transitar de una ocupación», ya sea en la minería del carbón o la gestión forestal, a otra ocupación.
“Reciclar y mejorar las cualificaciones”, enfatizó.
El financiamiento es otro paso crítico, ya que durante la transición entre ocupaciones, los trabajadores podrían quedarse sin ingresos. «Ahí es donde la protección social puede funcionar como un amortiguador para facilitar la transición”, explicó Gueye.
La ausencia de EE. UU. y el papel de gobiernos locales e inversores en la transición limpia
Estados Unidos, el segundo país más contaminante del mundo, fue la ausencia más notable de esta cumbre. No obstante, Gueye se muestra «optimista» respecto a los resultados de la semana, ya que, según él, «no todos los Estados miembros de la ONU son parte de todos los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente, y eso no significa que esos acuerdos no estén avanzando».
<p"En lo que respecta a la agenda climática, está claro que se requiere un esfuerzo multilateral. Todos deben participar. Pero, al mismo tiempo, esta noción significa que un solo país no puede impedir que se cumpla», añadió.
Mencionó dos actores clave: los alcaldes y los gobiernos subnacionales, así como los inversores.
«Si observamos el crecimiento de la producción de energía renovable en todo el mundo, Texas se destaca como una de las regiones avanzando rápidamente. La industria, las empresas y los inversores están motivados por el dinero, que indica que es sensato invertir en energía limpia», concluyó. Este fenómeno también está ocurriendo en otros lugares como China y Europa.
Para la OIT, la transición justa debe buscar no dejar a nadie atrás, asegurando que los beneficios se distribuyan equitativamente y que quienes puedan sufrir pérdidas económicas debido a la implementación de políticas de economía circular y bajas emisiones de carbono reciban el apoyo necesario.
Asimismo, la OIT pretende promover un diálogo social efectivo que incluya a gobiernos, empleadores y trabajadores, fundamentado en los derechos laborales esenciales.
