MADRID 21 Nov. (EUROPA PRESS) – Las acciones de ACS cayeron este viernes cerca de un 8% en bolsa, afectadas por las correcciones que se están registrando esta semana en el ámbito tecnológico, debido al temor a una posible burbuja en el sector de la Inteligencia Artificial, y tras acumular una subida del 48% desde enero.
Los títulos de la multinacional española presidida por Florentino Pérez cerraron la sesión bursátil a un precio de 72,3 euros por acción, lo que supone un retroceso del 7,66% respecto al cierre de la jornada previa, volviendo así a los niveles en los que cotizaba hace casi un mes.
Transformación hacia lo tecnológico
Precisamente el pasado viernes, su consejero delegado, Juan Santamaría, anunció que la compañía se está convirtiendo en una empresa tecnológica, tras poner el foco en los centros de datos, un ámbito en el que espera seguir creciendo tras su reciente alianza con BlackRock para impulsar estas instalaciones desde las que, entre otras cosas, se alimenta la IA.
Mercados en Vilo por la Burbuja de IA
Esta semana se percibía como decisiva en el mercado, puesto que Nvidia, la empresa de chips sobre la que gira gran parte de la IA mundial –y que provee a los centros de datos– presentaba resultados. Pese a que superaron las previsiones de los analistas, el mercado de las tecnológicas sufrió una corrección por el miedo a la posible burbuja que se especula en el mercado, debido a las altas expectativas depositadas en la IA.
Rally Alcista y Proyecciones Futuras
No obstante, ACS comenzó en 2023 un rally alcista que le ha hecho acumular un alza del 156% desde entonces –o del 48% solo desde enero de 2025–, lo que también podría haber desencadenado una jornada de recogida de beneficios como la de este viernes, aprovechando la volatilidad en las tecnológicas.
Previsiones para los Accionistas
Una de las previsiones de ACS es que sus accionistas se beneficiarán de una rentabilidad anual del 20% hasta 2030, incluyendo dividendos, gracias al impulso que está dando a nuevas actividades enfocadas en las infraestructuras digitales como los centros de datos, fábricas de semiconductores y baterías o los sectores de minerales críticos, nucleares o defensa.
